Castrismo: “ideología fundamentalista que arrasó con todo lo que les molestó”

El reconocido periodista independiente cubano Abraham Jiménez Enoa, publicó una columna de opinión en el diario The Washington Post en la que definió al castrismo como “una ideología fundamentalista que arrasó con todo lo que les molestó” a sus creadores
Fidel y Raúl Castro, junto a otros del Ejército Rebelde, como zombis. Ilustración: Alen Lauzán
 

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El reconocido periodista independiente cubano Abraham Jiménez Enoa, publicó una columna de opinión en el diario The Washington Post (WP) en la que definió al castrismo como “una ideología fundamentalista que arrasó con todo lo que les molestó” a sus creadores.

Con su artículo, el reportero que ha sido acosado sobremanera en los últimos meses por la dictadura, respondió a las celebraciones oficiales por el 62 aniversario de la llegada al poder de Fidel Castro, al frente de una “revolución” que en poco tiempo derivó hacia una tiranía.

Citando un discurso del líder dado en enero de 1959, Jiménez Enoa ilustra la demagogia y la perversión del proceso: “El crimen más grande que pueda cometerse hoy en Cuba (…) sería un crimen contra la paz (…) Todo el que haga hoy algo contra la paz de Cuba, todo el que haga hoy algo que ponga en peligro la tranquilidad y la felicidad de millones de madres cubanas, es un criminal y es un traidor”, había dicho Castro ante una masa confiada de personas.

Pero seis décadas después, según el periodista independiente las madres de su mi familia —y seguramente muchas otras— “llevan días sin dormir, días de desconsuelo”.

“El motivo: en las últimas semanas, el aparato de propaganda del régimen cubano ha comenzado una campaña de difamación en los medios de comunicación del Estado contra opositores, artistas y periodistas independientes. El objetivo de la campaña es desprestigiar a una naciente sociedad civil, que se ha empoderado desde la llegada de internet a la isla y que está pidiendo cambios a un gobierno que lleva más de seis décadas sin escuchar los reclamos de sus ciudadanos, y de este modo asestarle una especie de muerte cívica a las voces disconformes”.

El joven periodista, graduado de la Universidad de La Habana y que ha publicado en algunos de los más prestigiosos medios internacionales, denuncia que en la isla donde la prensa autorizada es pagada y subordinada completamente por el Partido Comunista (único, gobernante) “si publican tu imagen bajo una construcción orwelliana en cualquiera de estos medios y si te hacen ver como un 'mercenario', como un 'agente de la CIA', como un 'asalariado de un gobierno extranjero', como un 'desestabilizador del orden público', significa que la mayoría de la nación te dará la espalda”.

Jiménez explica en el Post que “el pueblo vive bajo el miedo de sufrir las represalias que conllevan reconocer o vincularse a los que reconocen la falta de derechos y libertades que el régimen cubano niega”.

Además, denuncia que “un juicio de ese tipo simboliza el pretexto perfecto para abrir una causa legal e incriminar a personas que no han cometido ningún delito”. Como ejemplo de su razonamiento, recuerda “la primavera negra” del 2003, cuando fueron sentenciados 75 opositores, periodistas independientes y artistas a penas de entre seis y 27 años de prisión.

“El delito: disentir de lo que promulga el régimen. De ahí la inevitable analogía que hice e hizo mi familia al verme en primer plano en televisión nacional”, escribe el cubano en el WP.

“La impunidad con que actúa la Seguridad del Estado, órgano represor del régimen, es tal que te pueden llevar a un interrogatorio sin motivos, te pueden desnudar, te pueden esposar, te pueden transportar en un carro obligándote a bajar la cabeza para que no sepas a donde te dirigen, te pueden grabar durante horas sin tu consentimiento, mientras te amenazan, mientras te coaccionan y luego pueden publicar ese material. Un material que ya emitido no es verídico no solo por el hecho de que ha sido sometido a una burda manipulación, sino también por la propia naturaleza en que se sucedió”.

No solo sucede con el periodismo independiente. Para los ciudadanos pobres que se atreven a protestar, la vía a la cárcel es más expedita. Jiménez Enoa menciona en su columna que “hoy está preso Luis Robles, un joven que salió a la calle a manifestarse de manera pacífica con un cartel para pedir la liberación del rapero Denis Solís, también encarcelado”.

¿Cuál es el saldo que deja seis décadas de la mal llamada “revolución cubana”?

“Los barbudos que asaltaron el poder en 1959 decidieron perpetuarse en él y para ello engendraron el castrismo, una ideología fundamentalista que arrasó con todo lo que les molestó: homosexuales, religiosos, opositores, artistas, periodistas, en definitiva, gente libre”.

 

Ilustración de portada: Tomada del Facebook del artista cubano Alen Lauzán