Campesinos cuestionan venta de pienso en MLC

Un ejemplo de la dolarización que el régimen implementa en el país es la venta a campesinos de alimento animal en Moneda Libremente Convertible


Campesinos reclaman que le venden pienso en MLC deben vender en pesos
 

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A pesar de que los voceros del castrismo, incluyendo altos funcionarios, han reiterado en varias ocasiones que el régimen no está dolarizando el país, la realidad los desmiente, y un ejemplo más es la venta a campesinos de alimento animal en Moneda Libremente Convertible (MLC), según lo expuesto en un artículo publicado este 21 marzo por el oficialista periódico Trabajadores en su versión digital.

En la introducción, el artículo recoge las palabras de Meisi Bolaños, Ministra de Finanzas y Precios, quien ha insistido en que "el Ordenamiento no es solo una tasa de cambio, significa ordenar desde el punto de vista económico, estructural e institucional, y buscar eficiencia para visualizar dónde están las mayores distorsiones… No queremos que nadie produzca para perder".

Pero contrario a esto, Alexis Padilla, integrante de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Rafael Hernández, del municipio San Luis, en Santiago de Cuba, señala que "preocupa el futuro de la producción porcina. Los precios de los piensos están elevadísimos, y es preciso resolver eso de que existen piensos en MLC, pero no hay mercado donde vender la carne en esa moneda para recuperar la inversión y seguir fomentando la crianza".

A lo anterior hay que añadir que tampoco existe la posibilidad real de que los productores puedan adquirir las divisas en los bancos del régimen, supuestamente por no existir disponibilidad de dólares, euros, o cualquier otra moneda que sea considerada por el castrismo como MLC.

Uno esperaría que en medio de la terrible crisis alimentaria que vive el país los productores de alimentos recibieran por parte del régimen, porque no existen entidades financieras privadas, algún tipo de ayuda o incentivo, pero contrario a esto la administración de Miguel Díaz-Canel, como si su objetivo fuera que la producción disminuya aún más, solo sabe poner trabas y complicar todavía más la difícil situación, como hizo con los precios al fijarles un tope, que sí bien favorecen a los clientes en cierta medida, desalienta el trabajo de los productores.

Para hacerse una idea de esto basta con recordar que en diciembre último una libra de tomate oscilaba entre 20 y 40 pesos, pero con la llamada Tarea Ordenamiento el precio quedó topado en ocho, un bajón abismal que abarca al restos de los productos agrícolas, los que para llegar a los mercados necesitan de inversión en fuerza de trabajo, combustibles, electricidad, fertilizantes, y otros insumos, que con los elevados nuevos precios que ha impuesto el régimen a estos productos y servicios como parte de su reforma económica, terminan en pérdidas para los productores, lo que ha redundado en una agudización de la crisis alimentaria.

 

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