Bruno Rodríguez destapado en Twitter por homólogo canadiense

El funcionario castrista tergiversa conversación y queda en evidencia ante los ojos de los usuarios de Twitter
Bruno Rodríguez
 

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El canciller cubano, Bruno Rodríguez, fue descubierto este sábado en Twitter por su homólogo canadiense, Marc Garneau, que lo puso ridículo ante los usuarios de la red social.

Ya es costumbre para el canciller Rodríguez hacer malabares diplomáticos con tal de esconder la verdad y  omitir los datos que ponen en entredicho el reclamo oficialista de tener el apoyo mayoritario de la comunidad internacional al régimen de la isla.

De visita en México este viernes, el funcionario castrista sostuvo una conversación telefónica con Garneau y un día después quiso dar cuenta de ella en Twitter. 

“Sostuve conversación con el Ministro de Relaciones Exteriores de Canadá Marc Garneau. Reiteró firme postura contra bloqueo de Estados Unidos que agradecí. Expresé preocupación por violaciones sistemáticas de derechos humanos de pueblos originarios. Comentamos perspectiva favorable de vínculos bilaterales”, escribió Rodríguez.

Su reporte de la llamada telefónica, además de tardío, fue escandalosamente sesgado. Rodríguez no se percató de que su contraparte había dado cuenta de la conversación un día antes en la misma red social y que lo hizo con un elevado nivel de detalle y transparencia que las cuatro líneas torcidas no podrían opacar.

“El ministro Garneau expresó la profunda preocupación de Canadá por la violenta represión de las protestas en Cuba, en particular las medidas represivas contra manifestantes pacíficos, periodistas y activistas, y la detención arbitraria”, expresa la comunicación oficial divulgada por la cancillería canadiense y retuiteada por Garneau.

“El pueblo de Cuba merece todos sus derechos a la libertad de expresión y reunión, así como a la democracia. El ministro Garneau reiteró el compromiso de Canadá de promover y proteger los derechos humanos a nivel mundial y pidió que se respeten y defiendan los derechos del pueblo cubano”, añade, en clara contradicción a lo reportado por Rodríguez.

Como parte de “su franco intercambio”, los ministros Garneau y Rodríguez, según la versión del canadiense, “discutieron los fuertes lazos culturales y económicos entre los dos países, la desafiante situación económica que enfrenta Cuba y los impactos de la pandemia en el pueblo cubano”.

“Ambos expresaron la necesidad de un compromiso continuo y al mismo tiempo se comprometieron a trabajar juntos en beneficio de cubanos y canadienses por igual”, concluye la comunicación oficial canadiense que puso en ridículo a Rodríguez, ahora objeto de burlas de los troles en Twitter.

Los relatos de ambos cancilleres son tan divergentes que, obviamente, uno de los dos debe estar mintiendo, ya sea por lo que dice o por lo que deja de decir.

Dada la opacidad y falta habitual de transparencia del castrismo, la mayoría de los usuarios de la red social que han comentado el episodio dan por cierta la versión del representante de Canadá y acusan al cubano de querer tergiversar la realidad, malinformando y defendiendo argumentos que ya muchos de sus compatriotas no comparten, como quedó demostrado el 11 de julio.