Pese a “rebajas”, ancianos cubanos siguen sin ir a comedores sociales

Muchos ancianos siguen sin ir a los comedores sociales concebidos para complementar su alimentación, a pesar de que el régimen, por quejas y presiones populares, rebajó algo los elevados precios que dispuso con el ordenamiento
Ancianos cubanos en un SAF
 

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A pesar de las rebajas del régimen a los precios que inicialmente concibió para los comedores sociales como parte de su ordenamiento monetario, muchos ancianos cubanos siguen sin asistir a esas instalaciones, concebidas para complementar la alimentación, a precios subsidiados, de adultos mayores, discapacitados, embarazadas con riesgo y casos sociales delicados, en situación de vulnerabilidad.

Ejemplo de ello es el caso del Sistema de Atención a la Familia (SAF) -nombre oficial de estos comedores- del Consejo Popular Abel Santamaría, en la Isla de la Juventud, al que aún siguen sin asistir varios de los 43 comensales censados, a pesar de que se hizo un reajuste de los elevados precios con los que la unidad, como todas sus homólogas en el país por disposición del régimen, abrió sus puertas en enero.

Según el administrador de la dependencia, Andy Giraos Gómez, “luego de un análisis, ahora entre el almuerzo y la comida el precio no debe exceder los 18 pesos”.

“Nosotros ya conformamos el menú de la semana, muy balanceado, tratamos de superar las 2 300 kilocalorías y los tables en el día no sobrepasan los 14 pesos”, explicó el funcionario ante una visita de inspectores estatales, de la cual dio cuenta el medio local Victoria.

“De cuatro o cinco que llegaron a venir, hoy tenemos mayor presencia en estos momentos, pero no acuden todos; de ahí que vamos a visitar las casas de los abuelitos para explicarles y así retornen”, agregó Giraos Gómez.

Con el inicio del ordenamiento monetario y cambiario, caracterizado por una elevación de los precios de bienes y servicios que en la mayoría de los casos rebasa el incremento de salarios y pensiones, el régimen dispuso que los beneficiarios del SAF debían pagar como promedio diario, por almuerzo y comida, alrededor de 21 pesos, mucho más que los apenas dos pesos que pagaban antes del controvertido proceso.

Ello motivó quejas y protestas de ancianos y otros usuarios del servicio, quienes adujeron que sus pensiones o ingresos no daban para cubrir el incremento, además de que la calidad de lo que les ofrecen los SAF no meritan tal subida de precio.

Muchos dejaron de ir a los comedores y ello, en conjunción con las insatisfacciones, campaña en redes sociales incluida, forzó al gobierno a revisar los precios y rebajarlos un poco, aunque no lo suficiente como para que la asistencia a los SAF siga siendo la misma de antes del inicio del ordenamiento.

El gobierno cubano presume de ser “socialista”, de que bajo su dominio “nadie quedará desamparado” y que con su necesaria Tarea Ordenamiento no habrá un “paquetazo neoliberal”. Sin embargo, muchas de las nuevas medidas encaminadas a establecer un orden monetario y cambiario en todo el sistema económico del país están siendo duros golpes a los bolsillos y el bienestar de los cubanos, sobre todo aquellos en situaciones de mayor vulnerabilidad social.