Ancianos cubanos necesitan mensajeros que les lleven sus medicamentos

Los ancianos cubanos que viven solos solicitan más apoyo por parte de las instituciones del régimen, sobre todo para adquirir medicamentos y otros productos básicos ante la pandemia de la COVID-19
Ancianos cubanos necesitan mensajeros que les lleven sus medicamentos
 

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Cuba es un país de adultos mayores, y con una tendencia a que ese grupo poblacional continúe en aumento. En la actual crisis desatada por el nuevo coronavirus, los ancianos, las personas más vulnerables, necesitan de todo el apoyo que sea posible brindarles, sobre todo los que viven solos.

A estos últimos, para evitar exponerse a un posible contagio de la COVID-19 saliendo a la calle, les hace falta gente que se encargue de realizarle las compara de alimentos y medicamentos.

El pasado 15 de julio, desde el municipio capitalino Plaza de la Revolución, Ana María Bolinaga Facciolo, anciana de 74 años, se lamentaba a través de una carta enviada al periódico oficialista Juventud Rebelde, de los trabajos que tienen que pasar los adultos mayores para hacer las colas y comprar los medicamentos del tarjetón en sus respectivas farmacias.

Explicaba en su carta que había estado de pie durante siete horas, algo muy duro para su edad, en la farmacia de 29 y C, en El Vedado, para adquirir sus medicamentos, debido a que en el lugar había una sola dependiente para atender, despachar y cobrar. Y añadía que prácticamente todos en la cola eran de la tercera edad.

Ana María se preguntaba por qué no se prevén dos o tres dependientes para los días de entrada de medicinas. "¿Es tan difícil ponerse en la piel de los adultos mayores y los dependientes?".

La respuesta a la misiva de esta señora llegó este 15 de agosto a través del Juventud Rebelde, de parte de la Dra. Dianelys Ondina Ávalo Fernández, directora general de la Empresa Provincial de Farmacias de La Habana, quien asegura que una comisión investigadora se entrevistó con María Elena, con la administradora de la farmacia y con el delegado del Poder Popular en esa circunscripción, además de revisar la plantilla de la unidad y evaluar el cumplimiento de las orientaciones dadas con respecto a la dispensación de los medicamentos.

"Luego del análisis detallado de cada aspecto, pudimos constatar que en la unidad existe déficit de personal y que se hacen acciones con la Dirección Municipal de Trabajo y Seguridad Social, así como con las organizaciones de masas, para garantizar el completamiento de la misma", explica Dianelys Ondina.

La Dra. Dianelys añade que "se constató que la administradora de la unidad, quien alterna con la administración de dos unidades, no alertó a la Unidad Básica de Farmacias, con el objetivo de reordenar el personal necesario en función de la atención a la población. A ella se le aplicó una amonestación ante el Consejo de Dirección de la Unidad Básica de Farmacias en Plaza de la Revolución".

A lo anterior agrega que en el lugar donde se encuentra ubicada la farmacia, "aun cuando se realizan acciones, no se ha logrado el completamiento de los mensajeros de la comunidad al personal de riesgo por parte de las organizaciones de masas, estando identificada Ana María por su médico de familia dentro de este grupo", y señala que debido a todo lo expuesto "se califica la queja con razón, tomándose las medidas organizativas y disciplinarias correspondientes para que hechos como estos no se reiteren, además de garantizarle el servicio de mensajería a la promovente, quien mostró conformidad con nuestras acciones", concluye.

Si bien se dio una solución a la queja de Ana María Bolinaga, aún falta por brindarle esa misma atención al resto de los ancianos que estaban con ella ese día en la cola de la farmacia, y a los otros muchos que no estaban ¿o acaso las soluciones solo llegan como respuesta a una queja? ¿Tendrán que hacer lo mismo el resto de los ancianos del país para no verse obligados a salir de sus casas?