Anciana cubana de 74 años pasó 7 horas en una cola para comprar medicamentos
La crisis económica también se ha visto reflejada en la escasez de medicamentos, lo que ha obligado a los cubanos a tener que hacer largas colar poder adquirir los copos disponibles
Una anciana de 74 años denuncia que pasó 7 horas en una cola para comprar sus medicamentos
 

Otra de las problemáticas por la crisis económica en la que se encuentra Cuba desde 2018, es la disponibilidad de medicamentos, lo que ha provocado que para poder adquirir los pocos que aparecen en las farmacias, la población tenga que hacer colas, incluso desde horas tempranas de la madrugada.

Este 15 de julio el diario estatal Juventud Rebelde publicó un artículo donde hace acuse de recibo a una carta enviada por Ana María Bolinaga Facciolo.

En su misiva, Ana María, quien es vecina de la calle 29, no. 108, apto. 16, entre D y E, Vedado, La Habana, se queja de todo lo que tienen que pasar los adultos mayores en las colas de las farmacias para adquirir los medicamentos por tarjetón, y narra lo que le sucediera hace apenas unos días cuando le tocó enfrentarse a unas de estas colas.

"En mi caso, y hasta ahora, prefería perderlos por no hacer las colas. Ya el sábado pasado me vi obligada. Prácticamente todos éramos de la tercera edad. Estuve de pie durante siete horas. Se dice fácil, pero es duro para mis 74 años".

Ana María señala que esto se debió al mal funcionamiento del establecimiento, pues "había una sola dependiente para atender, despachar y cobrar".

Explica que llegó un momento en que la dependiente tuvo que quitarse los zapatos para continuar, y así mismo almorzó un bocadito mientras atendía a las personas.

"Este cuadro es inhumano, para el público y para ella", refiere Ana María y se pregunta: "¿Por qué no prevén dos o tres dependientes para los días de entrada de medicinas? ¿Es tan difícil ponerse en la piel de los adultos mayores y los dependientes? Sucedió en la farmacia de 29 y C, en el Vedado el 11 de julio. Espero que se pueda canalizar está situación, que debe ser bastante generalizada", concluye.

Ideas para darle solución a esta problemática deben abundar, sobre todo entre los afectados, pero al parecer no es del interés de las autoridades que esta situación mejore.

Cabría preguntarse ¿cuál sería el escenario si los dirigentes del régimen estuvieran expuestos a situaciones como las que describe Ana María en su carta? ¿Habría escasez de medicamentos? ¿Tendrían que hacer colas?

Las respuestas a estas interrogantes son fáciles de deducir, lo que nos lleva a aseverar que el panorama actual es solo consecuencia de la división que existe entre la élite comunista y el pueblo.