Biden ordena bombardear instalaciones sirias como represalia

El Pentágono aseguró que se trató de una respuesta “proporcional” a la reciente ola de ataques con cohetes contra bases estadounidenses y delegaciones diplomáticas en Irak, que causaron la muerte de un contratista y dejaron un soldado de EEUU herido.
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La Fuerza Aérea de Estados Unidos bombardeó este 25 de febrero instalaciones en Siria pertenecientes a las milicias apoyadas por Irán, en respuesta a una serie de ataques recientes contra delegaciones diplomáticas estadounidenses en Irak, informó el Departamento de Defensa citado por la agencia AP.

“Bajo la dirección del presidente Biden, las fuerzas militares estadounidenses realizaron a principios de esta noche ataques aéreos contra la infraestructura utilizada por grupos de milicianos respaldados por Irán en el este de Siria”, dijo el portavoz John Kirby en un comunicado.

Se trata de la primera acción militar ordenada por el presidente Joe Biden, quien asumió el cargo el pasado 20 de enero en reemplazo de Donald Trump.

El Pentágono aseguró que se trató de una respuesta “proporcional” a la reciente ola de ataques con cohetes contra bases estadounidenses y delegaciones diplomáticas en Irak, que causaron la muerte de un contratista y dejaron un soldado de EEUU herido.

Funcionarios del gobierno de EEUU han señalado que, en el pasado, milicias chiíes respaldadas por Irán han sido responsables de numerosos ataques con cohetes dirigidos contra personal o instalaciones estadounidenses en Irak.

El ataque en Irak se produce una semana después de que más de una docena de cohetes apuntaran a un complejo militar en el aeropuerto de Erbil en el norte de Irak, que alberga a tropas extranjeras de una coalición liderada por Estados Unidos que ayuda a Irak a combatir a terroristas desde 2014.

Dos personas murieron, incluido un contratista extranjero con base en el aeropuerto, y un civil, que falleció a causa de sus heridas el lunes.

El grupo chií que sufrió el ataque se autodenomina Saraya Awliya al-Dam, o Brigada de los Guardianes de la Sangre en árabe, y se adjudicó la autoría del atentado del 15 de febrero. Esta semana, Irán afirmó que no tiene vínculos con la Brigada de los Guardianes de la Sangre.

La relación entre Estados Unidos e Irán atraviesa una etapa crítica, ante una posible negociación de vuelta al pacto nuclear, del que Estados Unidos se marchó en 2018 bajo la administración Trump, y en el contexto del creciente miedo de las naciones occidentales a las capacidades de Irán para producir armas nucleares.

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