Joe Biden frente a los Castro: el dilema de ceder o exigir

¿Biden seguirá el camino de Obama en su política hacia Cuba? Para algunos expertos en el tema, la postura del anterior presidente demócrata fue un error, porque implicó concesiones sin recibir nada a cambio
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La Voz de América consultó a un grupo de expertos sobre las consecuencias de la inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo, una de las últimas jugadas de la administración Trump.

El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, se instalará pronto en la Casa Blanca y el debate sobre si es mejor una política de presión o una vía diplomática con respecto a La Habana vuelve a movilizar a defensores y detractores.

El demócrata fue vicepresidente de Barack Obama durante ocho años, durante los dos mandatos en que la Casa Blanca decidió acercarse a La Habana y quitar al régimen cubano de la lista en 2015.

Nadie sabe a ciencia cierta qué hará Biden, de 78 años y con problemas más graves que resolver en los que probablemente sean sus únicos 4 años de jefatura, con el molesto vecino sureño, gobernado por la familia Castro.

Geoff Thale, presidente de la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), un centro que “promueve los derechos humanos en las Américas”, asegura que volver al punto en que Obama dejó el entramado de relaciones es solo cuestión de tiempo. Podría revertir las restricciones de viajes, remesas familiares y comercio por decreto, durante un proceso lento.

El investigador cubano José Azel, que ha impartido clases en el Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos, de la Universidad de Miami, no está de acuerdo con volver al punto en que quedaron los intercambios al final del mandato de Obama. Propone mantenerse en la “línea dura” que siguió Trump con la isla.

A juicio del académico, se trata de “un error volver a esa fallida política de Obama”, porque “fue una política basada en concesiones unilaterales de parte de Estados Unidos a cambio de nada”.

La postura de Obama hacia Cuba “fue una política basada en concesiones unilaterales de parte de Estados Unidos a cambio de nada”

El profesor Thale, que ha viajado por treinta años a la isla para conocer el terreno de sus estudios, dice que ambas opciones deben ir parejas: la defensa de los derechos y la del acercamiento.

“Creo que la reducción en las tensiones y hostilidades entre Cuba y Estados Unidos en el mediano plazo tiene un impacto positivo al abrir espacio político dentro de Cuba, para discusiones sobre su futuro en derechos humanos, libertad de expresión”, explicó a La Voz de América.

En cambio, el profesor Azel insiste en que en aquella ocasión “no se consiguió avanzar en lo absoluto” en el tema de “liberar un poco la economía cubana” o “reducir la opresión”, y saca a relucir los pedidos que ha hecho Washington porque La Habana extradite a prófugos de la ley asentados en la isla.

Azel aplaude, además, la decisión de administración Trump de reingresar a Cuba en la “lista negra” de países terroristas alegando, precisamente, que el país caribeño no colabora en la entrega de criminales y da cobijo a guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional de Colombia (ELN).

 

Un regalo inesperado 

 

Entrevistado por ADN Cuba, el influyente abogado cubanoamericano Willy Allen aseguró que la inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo es un “regalo” para la administración Biden, aunque el objetivo de Trump haya sido otro.

“Es posible que el gobierno de Biden esté dispuesto a sacar a Cuba de la lista —como ya hizo Obama en 2015—, pero en este momento Cuba va a tener que negociar, que ofrecer algo, para demostrar que merece ser sacada de la lista”, aseguró Allen a ADN Cuba.

“La situación dentro de Cuba es crítica, como saben todos, por esta razón, el gobierno cubano está buscando cómo agradar al estadounidense y lo seguirá haciendo”, agregó el especialista. Biden podría utilizar esto a su favor y obligar a dar concesiones que obliguen al régimen a reconocer grupos disidentes y hacer reformas pro-mercado más profundas

Biden no es Obama”, advierte Allen sobre la posibilidad de que el presidente demócrata caiga en el mismo juego de acercarse cándidamente al gobierno de La Habana. “Biden tiene 47 años de experiencia lidiando con asuntos internacionales y tendrá a dos cabezas muy influyentes cerca que no tienen ninguna simpatía por el régimen cubano y saben cómo llevar estos temas”.

Allen se refiere al senador demócrata por New Jersey, Bob Menéndez, a quien califica de “amigo íntimo” del presidente electo, y el secretario del Departamento de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, de ascendencia latina, pero cuyos ascendientes judíos sufrieron persecución en la Europa comunista.

Menéndez es un senador “sumamente poderoso” en el Partido Demócrata, que tiene la mayoría en la cámara alta, mientras que Mayorkas es una figura influyente en el diseño de la política exterior hacia Cuba. Para Allen, sus trayectorias y preferencias señalan que Biden será mucho más precavido hacia Cuba de lo que fue Obama.

La administración Trump colocó a Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo esta semana. La designación somete a la isla comunista a sanciones que penalizan a personas y países que realizan  comercio con ella, restringe la ayuda exterior de Estados Unidos, prohíbe las exportaciones y ventas de defensa e impone ciertos controles a las exportaciones de artículos de doble uso.

Desde diciembre, se filtró que funcionarios del Departamento de Estado habían elaborado una propuesta para designar al régimen “comunista” como patrocinador estatal del terrorismo, reveló entonces The New York Times (NYT).