Demócratas piden a Biden volver al deshielo con Cuba

El partido demócrata ha dado varias señales claras de querer regresar a la vía abierta por Obama con el régimen cubano. Mientras tanto, la oposición republicana exige no hacer concesiones unilaterales.
Deshielo-Cuba
 

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Unos 80 demócratas de la Cámara de Representantes de Estados Unidos instaron al presidente Joe Biden a derogar las “crueles” sanciones impuestas por Donald Trump contra Cuba y renovar el deshielo, una señal temprana de apoyo en el Congreso para aliviar las medidas contra la isla.

En una carta a Biden comentada por Reuters, los representantes urgieron al presidente a firmar un decreto “sin demora” que ponga fin a las restricciones a los viajes y las remesas, porque, dicen, más de la mitad de los cubanos depende de estas últimas.

“Se puede ayudar a las familias cubanas en dificultades y promover así un enfoque más constructivo”, señalaron.

La carta fue liderada por Bobby Rush, Gwen Moore y Barbara Lee, partidarios desde hace mucho tiempo del diálogo con Cuba. Los firmantes incluyeron a líderes de los influyentes comités de Asuntos Exteriores, Servicios Financieros y Asignaciones de la Cámara de Representantes.

Biden prometió durante su campaña revertir los cambios de la política del republicano Trump. Sin embargo, el mandatario no ha anunciado si volverá por completo a la distensión emprendida por Barack Obama cuando Biden era su vicepresidente.

El reforzamiento por parte de Trump del embargo comercial de Estados Unidos a Cuba, de casi seis décadas, castigó más a la debilitada economía estatal, golpeada por los efectos de la pandemia de coronavirus.

“Esta carta (...) ayudará a empoderar a funcionarios de política exterior de Estados Unidos en el gobierno de Biden que buscan reconstruir lo que Trump destruyó: un enfoque constructivo, productivo y civil hacia Cuba y su pueblo”, dijo Peter Kornbluh, uno de los autores de Back-channel to Cuba y analista del Archivo de Seguridad Nacional.

El gobierno de Trump tomó más de 200 medidas para endurecer las sanciones contra Cuba en los últimos cuatro años, citando preocupaciones sobre la falta de democracia y el apoyo de La Habana al gobierno socialista de Venezuela.

La carta urgió a Biden a reiniciar el compromiso diplomático para involucrarse en áreas de interés mutuo como la salud y la seguridad, y restablecer el personal de la embajada de Estados Unidos, que se recortó a una exigua dotación bajo Trump debido a incidentes de salud aún inexplicables sufridos por diplomáticos estadounidenses en La Habana.

Además, debería “revertir la reciente decisión politizada del saliente gobierno de Trump de reintegrar a Cuba a la lista de Estados patrocinadores del terrorismo”, según el texto, una inclusión que contribuye a dañar la economía.

Cuba, un estado mafioso

 

Este 2 de marzo, analistas aseguraron que la cúpula castrista se comporta como una mafia y que la normalización de las relaciones debe estar antecedida por la completa “eliminación del bloqueo interno” al sector emprendedor.

Estas son algunas de las condiciones previas y cruciales que deben darse para que la nueva Administración estadounidense pueda avanzar en la relación bilateral, a juicio de Emilio Morales, presidente de Havana Consulting Group, y Juan Antonio Blanco, analista político y director ejecutivo de Foundation for Human Rights in Cuba.

Los dos expertos presentaron el informe “Cuba-EEUU: La Relación Bilateral”, un documento de 60 páginas en el que los autores desmontan mitos y falsas teorías sobre el régimen cubano, aportan una radiografía sobre la crisis de un Estado en "bancarrota total" y la "ineficiencia absoluta de un sistema irreformable" en manos de la cúpula de poder militar.

Algo previsible para Blanco, dado que se trata, dijo, de un "Estado postcomunista mafioso" en el sentido conceptual del término: "Una elite que se ha apropiado de las instituciones clave y las ha puesto a su servicio exclusivo".

"Las instituciones del Estado han sido secuestradas por un grupo de personas, al margen de todo control político y legal, cuyo centro es el Grupo de Administración Empresarial (GAESA), perteneciente al Ministerio de las Fuerzas Armadas (MINFAR), subrayó Blanco.

Para este analista político, lo que se ha producido en Cuba es una "transición no democrática" hacia un Estado "postcomunista" que contiene el "embrión de un Estado mafioso", con una elite que "manda y controla todas las instituciones lucrativas" y un Gobierno que obedece.

Y es que parte de los recursos obtenidos del proceso de deshielo y de la deuda condonada han sido empleados por el Gobierno cubano para "reforzar el aparato represivo interno" y sostener con asesores de inteligencia y militares la "mafia de Venezuela", desde cuyo territorio ambos países "desarrollan actividades criminales y desestabilizadoras".

Opositores piden no hacer concesiones

 

La líder opositora cubana Rosa María Payá pidió el 18 de febrero al presidente Joe Biden que no otorgue beneficios unilaterales al régimen de los Castro para inspirarlos a negociar, en un artículo que publicó hoy The Washington Post.

“Biden y el Congreso no deberían hacer concesiones unilaterales, sino pedirle a Cuba que dé pasos hacia el reconocimiento de los derechos humanos. Estos pasos deben incluir: la liberación incondicional de todos los presos políticos; el fin de la represión y respeto en la ley y en la práctica de la libertad de expresión, asociación, incluidos los partidos políticos independientes, reunión pública y libertad económica”, aseguró la activista.

“Biden debería considerar la posibilidad de denunciar las actividades ilícitas del régimen, incluido el uso explotador de las brigadas médicas (…). También debe promover la participación de los grupos de la sociedad civil independiente cubana en la Cumbre de las Américas que se realizará en los Estados Unidos, y vetar la participación del régimen cubano hasta que cumpla con los artículos de la Carta Democrática Interamericana”, agregó.

La opinión pública cubana del exilio y dentro de la isla ha vuelto al debate sobre el acercamiento entre ambos países luego de que el presidente demócrata y su partido dieran señales claras de que deseaban reiniciar las negociaciones.

Al respecto, el mes pasado 56 organizaciones, incluidos grupos de derechos humanos, organizaciones religiosas, ambientales y académicas, así como grupos cubanoamericanos y empresariales enviaron una carta al presidente Biden instándolo a tomar medidas inmediatas para cumplir con una promesa de campaña de revertir lo que denominaron “las políticas fallidas de Trump que continúan infligiendo daño a los cubanos y sus familias”.

Nadie sabe a ciencia cierta qué hará Biden, de 78 años y con problemas más graves que resolver en los que probablemente sean sus únicos 4 años de jefatura, con el molesto vecino sureño, gobernado por la familia Castro.

Entrevistado por ADN Cuba, el influyente abogado cubanoamericano Willy Allen aseguró que la inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo es un “regalo” para la administración Biden, aunque el objetivo de Trump haya sido otro.

“Es posible que el gobierno de Biden esté dispuesto a sacar a Cuba de la lista —como ya hizo Obama en 2015—, pero en este momento Cuba va a tener que negociar, que ofrecer algo, para demostrar que merece ser sacada de la lista”, aseguró Allen a ADN Cuba.

“La situación dentro de Cuba es crítica, como saben todos, por esta razón, el gobierno cubano está buscando cómo agradar al estadounidense y lo seguirá haciendo”, agregó el especialista. Biden podría utilizar esto a su favor y obligar a dar concesiones que obliguen al régimen a reconocer grupos disidentes y hacer reformas pro-mercado más profundas

Biden no es Obama”, advierte Allen sobre la posibilidad de que el presidente demócrata caiga en el mismo juego de acercarse cándidamente al gobierno de La Habana. “Biden tiene 47 años de experiencia lidiando con asuntos internacionales y tendrá a dos cabezas muy influyentes cerca que no tienen ninguna simpatía por el régimen cubano y saben cómo llevar estos temas”.