Sheriff de origen cubano llega a la Isla luciendo su uniforme de oficial


Un sheriff estadounidense, pero de origen cubano, llegó a la isla con su uniforme oficial para darle una sorpresa a su madre anciana, que deseaba verlo vestido como en su trabajo.

Vistiendo de completo uniforme donde podía leerse su lugar de trabajo, el condado de Jefferson, en Alabama, Sergio Rodríguez aterrizó en La Habana y provocó la admiración de los agentes de aduanas y muchos pasajeros.

Otros lo reconocieron por ser el oficial que recibió insultos racistas no hace mucho, y que se hizo famoso por esas ofensas contra su dignidad. En declaraciones a America Tevé, Sergio negó las acusaciones que vertieron contra el en redes sociales, acusándolo de ser agente castrista.

“Si fuera así, ya hace mucho tiempo que me hubieses arrestado”, comentó. No tiene sentido que lo sea y al mismo tiempo trabaje como oficial al servicio de la ley en Estados Unidos, agregó.

“Yo critico la situación en Cuba y al mismo tiempo pienso que los cubanos deberían tener más derechos”, dijo como queriendo apuntalar sus declaraciones. Rodríguez está de visita en Cuba para celebrar su cumpleaños junto a su hermana y su madre.

“La Cuba que me encontré es una Cuba cansada, de gente decepcionada. Es un país de gente vieja, no vi muchos jóvenes allá, y el que vi tiene un solo objetivo: irse de ahí”, declaró a la televisora.

En octubre pasado, Rodríguez estaba de compras en un Walmart y fue abordado por dos estadounidenses. Se encontraba en su día de descanso, hablando por teléfono con su mamá que vive en Cuba. Por supuesto que lo hacía en español, y el matrimonio se le acercó con ofensas y exigiéndole que hablara en inglés.

Si quieres hablar Español, regresa de donde viniste, esto es América”, cuenta que le decían estas dos personas, sin tan siquiera saber hacia quién se dirigían. Rodríguez mencionó que sufrió ataques racistas y xenófobos por parte de este matrimonio, que llegaron a decir: “Por eso tenemos un presidente que les pateará sus sucios traseros de regreso a donde pertenecen”.

Enmudeció a estas personas, en un perfecto inglés, sin ofensas ni groserías. Solo se presentó como oficial de la policía, y aludiendo a los derechos constitucionales que ampara a todas personas dentro del territorio estadounidense, terminó diciéndoles que por sus insultos podían ser ellos los detenidos.