Cubano caminó 5 días por la selva del Darién en busca del "sueño americano"

El cubano Emanuel Novoa ahora forma parte del grupo de 790 migrantes que en los últimos días han llegado a la peligrosa selva del Darién.
Cubano caminó 5 días por la selva del Darién
 

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Un hombre de nacionalidad cubana y otro de Haití realizaron una travesía de más de cinco días por el famoso tapón del Darién, una calurosa selva de 575 mil hectáreas, ubicada en la frontera entre Panamá y Colombia, ellos con el sueño de buscar un mejor futuro para sus familias.

El cubano Emanuel Novoa salió de Cuba hace cuatro meses, pero estuvo varado un tiempo en Uruguay. Desde allí, junto a otros compañeros, logró llegar a Colombia, con la intención de seguir su rumbo a Estados Unidos.

Novoa dijo ser parte de un grupo de más de 100 cubanos que llegaron a Colombia, pero todos fueron víctimas de robos y asaltos, y de trato displicente por parte de las autoridades de ese país.

Caminó cinco días por la selva hasta llegar a la población de Bajo Chiquito, ubicada a la orilla del río Tupisa, en la región del Darién. Allí tuvo otra dificultad que le esperaba. Quedó alarmado de que para cruzar en piragua por el río les cobraron $25 dólares a cada uno.

El tapón del Darién, una calurosa selva de 575 mil hectáreas

El tapón del Darién, una calurosa selva de 575 mil hectáreas

Una historia similar fue la del hatiano Jean Luis Gesnord un estudiante de ingeniería mecánica de 21 años de edad, que abandonó todo lo que tenía y decidió tomar una avión para llegar a Bogotá (Colombia), y desde allí seguir su camino hasta la frontera con Panamá para internarse al tapón del Darién, con los peligros de los animales propios de la selva, como serpientes venenosas, lagartos y jaguares.

Sin hablar muy bien el español, Gesnord relató que pidió a unos “coyotes” (como se denomina a los personajes que trasladan indocumentados por la selva) que lo trajeran a Panamá. Un día, en mitad de la selva, aparecieron unos hombres armados con machetes y pistolas, y le obligaron a él y al resto de caminantes a entregar dinero, celulares y cualquier objeto de valor.

“Lo perdimos todo y ahora no tengo dinero para comprar alimentos, ropa y no le puedo decir a mi madre que estoy acá”, aseguró.

Salió de Haití hace dos meses con la intención de cruzar toda Centroamérica, Estados Unidos y llegar a Canadá, donde tiene algunos familiares. Piensa trabajar, seguir estudiando y poder sacar a su madre de Haití. Pero antes tiene un largo camino que recorrer por países con altos niveles de violencia urbana y fronteras cerradas.

Novoa y Gesnord ahora forman parte del grupo de 790 migrantes, algunos provenientes de países africanos como Sudán o Nigeria, que en los últimos días han llegado a Bajo Chiquito. La mayoría está deshidratada, hambrienta o con alguna lesión física.

Este grupo será ubicado en los albergues de Lajas Blancas y San Vicente, en donde se les someterá a revisión médica y se aplicarán pruebas de hisopado para determinar si padecen alguna enfermedad o la Covid-19.

Un informe elaborado por la Defensoría del Pueblo sobre los migrantes destaca que las estaciones de recepción establecida para estas personas no cuentan con los servicios públicos necesarios para este fin.

Informes oficiales señalan que cerca de 50 mil personas atravesaron la frontera del Darién desde 2017. Incluso, en 2020, esta migración irregular no se detuvo pese a la pandemia. Según la Defensoría del Pueblo, el año pasado se reportó el paso de más de 6.400 personas.

Por otro lado, unos 6 mil nicaragüenses han salido de Panamá desde que empezó la pandemia de la Covid-19 en marzo de 2020, para tratar de rehacer sus vidas en su país. Así lo informó Jairo Portillo, dirigente de una de las agrupaciones nicaragüenses en Panamá, quien señaló que la crisis económica derivada de la pandemia dejó en situación crítica a miles de compatriotas.

Informó que en la mañana de este viernes llegó a Managua, capital de Nicaragua, un grupo de 121 personas, entre ellos 15 menores de edad, que estaban varados desde hace más de una semana en Paso Canoas, en la frontera con Costa Rica, debido a que Nicaragua no les había dado permiso para entrar hasta tener nuevas pruebas contra la Covid-19. Cuatro adultos y un niño se tuvieron que quedar guardando cuarentena, debido a que salieron positivos en la prueba de PCR.

Antes de su partida, grabaron un video para agradecer a todos los que los apoyaron, incluyendo a los vecinos de Paso Canoas, durante los ocho días que estuvieron ahí.

Desde que Costa Rica permitió el paso por su territorio a principios de febrero de este año, han retornado a Nicaragua más de 430 personas.