Éxodo del Mariel: "Necesitas una chispa para desatar el fuego"
Probablemente nadie hubiese imaginado, ni siquiera el mismísimo Fidel Castro, que un grupo de 6 cubanos iba a desatar tal furia en la isla y en sus ciudadanos
Éxodo del Mariel: "Necesitas una chispa para desatar el fuego"
 

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Probablemente nadie hubiese imaginado, ni siquiera el mismísimo Fidel Castro, que un grupo de 6 cubanos iba a desatar tal furia en la isla y en sus ciudadanos… pues fue suficiente ver que algunos podían irse de Cuba y de su régimen para que el pandemonio se desatara…  “you need a spark to start a fire” (necesitas una chispa para desatar el fuego), así como Bruce Springsteen canta en Dancing in the Dark

Se desata el fuego en Cuba y tocan el orgullo de Fidel Castro 

El 1 de abril de 1980, el suboficial Pedro Ortiz Cabrera, se encontraba custodiando la embajada peruana, cuando fue asesinado tratando de detener a un grupo de cubanos que habían estrellado un autobús contra la verja de la delegación del país andino en La Habana. Seis cubanos habían entrado violentamente en la embajada pidiendo desesperadamente asilo diplomático. El gobierno peruano no vaciló y decidió acceder a dicha petición. 

Ante semejante exposición, las autoridades cubanas decidieron tomar represalias en el asunto y retiraron la custodia de esa misión diplomática, desatando la entrada de más de 10.800 personas en cuatro días, permaneciendo en las instalaciones y los jardines durante varios días en espera de salvoconductos para salir del país.

Fidel Castro inaugura el puerto de Mariel

Semejante cifra de personas queriendo abandonar la isla en tan poco tiempo, fue definitivamente un sacudón para el orgullo del revolucionario Fidel Castro, que decidió llevar a cabo de manera inmediata la apertura del puerto de Mariel, localizado a unos 40km de La Habana: quien quiera irse del país, que lo haga ahora. 

Pero la cifra de cubanos, no sólo creció sino que escaló de manera exponencial alcanzando los 125.000 y más de cubanos que corrían de manera desesperada para abandonar la isla en dirección a Florida. Una gran cantidad de embarcaciones, la mayoría procedentes de EEUU, no perdieron el tiempo y tomaron esta gran oportunidad del gobierno de Fidel Castro para dirigirse a Cuba y transportar a cientos de cubanos que decidían emigrar.

El gobierno de Fidel le da la espalda a los emigrantes

La cantidad de cubanos que decidió migrar fue tal, que el gobierno se sintió avergonzado y humillado, que llegó a llamar a los refugiados “escoria” y “basura”. 

 

 

Entre abril y septiembre de 1980, decenas de miles cubanos transportados, de manera, muchas veces improvisada, por barcos, llegaron a Florida desde el puerto de Mariel. Una gran parte de las más de 1.600 embarcaciones que los fue a recoger procedía de los EEUU. Alguna se quedó en el trayecto, llevándose la vida de sus pasajeros, pero la inmensa mayoría logró su objetivo, sacando de Cuba a los que el mundo conocería a partir de entonces como los “marielitos”.

Las consecuencias sociales y políticas del éxodo de Mariel en Estados Unidos

Para el entonces actual presidente Jimmy Carter, el éxodo no resultó muy favorable, pues luego de varios días el gobierno estadounidense descubrió que varios de los exiliados que llegaban al país habían sido liberados de las cárceles cubanas y las instalaciones de salud mental. Cual purga social, el gobierno de Fidel había decidido de manera deliberada, dar rienda suelta a sus ciudadanos responsables de crímenes aunque también aquellos afectados por serios problemas psiquiátricos. 

Bajo este escenario el gobierno estadounidense a modo de organización tomó la decisión de colocar en campos de refugiados a los marielitos haciendo una selección para detectar a aquellas personas responsables de delitos, encarcelándolos en prisiones federales para luego ser sometidos a audiencias de deportación. 

De los 125.000 "Marielitos” desembarcados en Florida, más de 1.700 fueron encarcelados y otros 587 fueron detenidos hasta que pudieron encontrar patrocinadores.

El puente del Mariel duró 5 meses, finalizando oficialmente el 26 de Septiembre de 1980, cuando soldados cubanos ordenaron a los últimos 150 barcos en el puerto que lo abandonaron sin sus pasajeros.