Exilio cubano ofrece ayuda a madre cubana cuya hija padece autismo severo

Ketty Méndez, quien vive en La Habana, precisó que su hija, Jennifer Larrea, necesita atención especializada, pero las autoridades del régimen se la han negado
 

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Ketty Méndez, una madre cubana que atraviesa una situación muy difícil con una hija de 22 años con autismo y desnutrición, agradeció al presentador Alexander Otaola y al exilio cubano por la ayuda que le brindaron.

El youtuber cubano, con gran influencia sobre la comunidad emigrada, aseguró que enviarían medicamentos y ayuda económica a la familia de Ketty Méndez. “Quiero que sienta que todo el exilio va a poner todo lo que podamos para que tengan una realidad mucho mejor (…) Dígale a su hija que la ayuda llegará pronto”, aseguró. 

Méndez hizo público un video la víspera en el que arremete contra el presidente cubano Miguel Díaz-Canel, luego de conocerse que el régimen pediría donaciones a la emigración para la producción de alimentos.

"Tú eres un saqueador. ¿Cómo te atreves a pedirle donaciones al pueblo que se está muriendo de hambre?", sentenció. Desde este lunes, en la Mesa Redonda, autoridades del régimen cubano anunciaron que se abrirán cuentas bancarias en las provincias para recibir donativos en medio de la pandemia del nuevo coronavirus.

La madre residente en el municipio La Habana del Este precisó que su hija, Jennifer Larrea, necesita atención especializada por el padecimiento que tiene, pero esta no ha llegado y solo recibe evasivas de las autoridades sanitarias cubanas.

Ketty aseguró que la delegada municipal se había comprometido a ayudarla, pero esos aportes nunca llegaron. De igual manera, indicó que, su esposo se encuentra desempleado y con prohibición para laborar porque es pescador. “Lo vieron pescando, lo multaron y lo amenazaron”, afirmó. 


La madre dijo que su hija no tiene ni pañales y se hace las necesidades encima. También comenta que desde diciembre está esperando que médicos vayan a su casa para valorar el estado de la niña.

Antes de cumplir el año de vida, Jennifer fue diagnosticada con “tortícolis congénita” más una “asimetría cráneo-facial”. Estas enfermedades le deformaron ligeramente el rostro y la posición de la cabeza. Más adelante un neurocirujano del Hospital Naval, al Este de la capital, detectó “una lesión estática en el sistema nervioso central, con retraso mental severo”.

No fue hasta que cumplió los 14 meses que comenzaron las convulsiones, lo que llevó a los médicos a diagnosticarle epilepsia. A partir de este momento, el desarrollo psicomotor comenzó a atrasarse y, con dos años y medio, Jennifer finalmente fue declarada con autismo severo.

La madre de Jennifer lleva años batallando para regularizar el estatus de su vivienda, contra los obstáculos que le ponen las autoridades de la provincia La Habana. 

 

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