Estafar a la Empresa Eléctrica, una práctica bastante común en la Isla de la Juventud

Si bien no es una práctica exclusiva del territorio, parece que los habitantes de la Isla de La Juventud ocupan un lugar de mérito en la “emulación socialista” por estafar a la empresa eléctrica.

Ironía aparte, es vox populi en Cuba cuántas formas hay de adulterar el consumo energético real de las viviendas y no son pocos los cubanos que se suman a la tendencia de hacerlo, habida cuenta de los elevados precios de la electricidad en comparación con el salario medio.

Aunque, se mire por donde se mire, se trata de un robo, la necesidad y el día a día en la isla hacen que algunos de los distintos móviles para incurrir en tal práctica justifiquen en cierta medida la acción. Entre los que estafan a la Empresa Eléctrica hay “pillos” de siempre, pero también padres y madres que no pueden permitirse gastar más de su salario para pagar la luz y luego no tener con qué comprar otros bienes necesarios para la mantención de sus hijos y de ellos mismos.

Ahorrar sería la palabra de orden para el gobierno, pero en los meses de verano, cuando el calor se hace inhumano, apagar los splits o aires acondicionados, para aquellos que los tienen, no es una opción muy razonable. Se corre el riesgo de una factura mensual enorme, sí, pero existen formas de que ésta llegue en una cuantía muy inferior a lo realmente consumido.

Es así entonces que en la Isla de la Juventud muchos acuden a adulterar los relojes para “estafar a la Empresa Eléctrica”, como afirma un artículo de un medio oficialista de la localidad.

Según el diario digital Victoria, “hay quienes en este territorio insisten en burlar a los inspectores de la Empresa Eléctrica, pero estos tienen en jaque mate a las personas que acuden a la ilegalidad para falsear cada mes el consumo de su vivienda”.

En 2019, precisa el medio, fueron 108 los fraudes detectados en diversos poblados y a pesar de la aplicación de medidas rigurosas, como multas de 500 pesos, mil en casos de reincidencia, y el corte del servicio eléctrico por 72 horas, la práctica no desaparece.

A muchos, denuncia el diario, no les importa que si los detectan en reincidencias no sólo les elevan las multas y el tiempo sin servicio, sino que también deben abonar retroactivamente toda “la electricidad sustraída”. “Lo corrobora la persistencia de aquellos que se escudan de las engañifas para falsear su real gasto; tanto es así que acabamos de concluir el primer mes del actual año y ya en la entidad se registran fraudulentos”.

Especialistas de la Dirección Comercial de la Empresa Eléctrica entrevistados por Vitoria detallaron que “entre las ilegalidades más frecuentes para registrar un consumo menor se encuentran las manipulaciones de metrocontadores y las inserciones de acometidas en un punto en el cual no pueda medirse el gasto energético”.

Los “pillos” que acuden a esas prácticas, intenta adoctrinar el diario, sin distinguir variaciones entre todos los que lo hacen ni valorar elementos de la cotidianidad que incitan a ello, “deben saber que con su actuación irresponsable no solo provocan una afectación a la empresa sino también a su economía familiar, pues al detectarse el engaño tiene que pagar toda esa diferencia”.

“Estos fraudes confirman la necesidad de seguir apelando a la conciencia de cada cual, y de ser mucho más enérgicos ante tales indisciplinas sociales. Por lo pronto los inspectores de la Empresa Eléctrica redoblarán los esfuerzos para mantener en jaque mate a quienes insisten en pasar por pillos”, concluye el medio, gracias al cual sabemos que quizás haya que dar un reconocimiento de fin de año a la Isla de la Juventud, por mantenerse a la vanguardia de tales “fechorías”, justificables o no.