Nieto de Castro deja palabras a “su Comandante”
El nieto juerguista de Castro, el mismo Sandro Castro que hace unos días estaba a golpe de cerveza y ceviche, no lo llama abuelo sino “Comandante”. ¿Tanta solemnidad también en casa?
Sandro Castro
 

Reproduce este artículo

El nieto del dictador Fidel Castro, Sandro Castro, que hace unos días estaba de juerga en La Habana a golpe de cerveza cristal y ceviche se ha puesto serio en este día para dejarle unas palabras a “su Comandante” según una historia en su Instagram.

“Querido Comandante. Felicidades por su natalicio 94, siempre Cuba lo llevará en el corazón”, escribió el negociante Sandro, que no para de estar de fiesta en fiesta a pesar de la cuarentena capitalina.

Lo otro llamativo es que el nieto no llame abuelo a quien lo es, sino se transforme y le diga Comandante y lo trate de “usted” como si no se tratara de un familiar cercano, como si seguir fingiendo que tener los privilegios que tienen, no fuera fruto precisamente de esa relación familiar. ¡Vamos, no les queda creíble!

De hecho, hace par de días Sandro estaba festejando con “ceviche, cervezas y amigos” demostrando el poderío de su apellido e ignorando las medidas de distanciamiento social impuestas en la capital cubana debido a los rebrotes. Eso no era todo, pues igualmente se jactaba de sus lujos ante la escasez del cubano de a pie.

“Lunes de cerveza, ceviche y amigos”, escribía el nieto de Castro en una imagen en su historia de Instagram, donde se ve un plato de ceviche (la famosa comida peruana), galletas y botellas de cerveza cristal.

Más allá de que el pueblo cubano no tiene idea de lo que pueda ser un ceviche o un simple pescado ahora mismo, estaba la situación de que estaban multando a media Habana y prohibiéndole reuniones, mientras Sandro Castro, gracias a “su Comandante” seguía de juerga y violando las normativas.

Tampoco es la primera vez que esto sucede, la familia Castro, incluida, el nieto Sandro, vive en una burbuja por el simple hecho de llevar el poderoso apellido en la isla. Ahora, es por gusto, que intente dejar una felicitación a su abuelo con esa falta de entusiasmo y exceso de solemnidad. ¿Será que abuelo los enseñó a tratarlo así, desde el pedestal?