EEUU declara a las misiones médicas cubanas como “trabajo forzado” y el régimen responde
Washington alega que La Habana no ha tomado medidas para abordar las políticas “coercitivas y de explotación” en estas misiones. La Habana contestó a través de su canciller, Bruno Rodríguez
Brigada médica cubana

El Departamento de Estado señaló a las misiones médicas cubanas como ejemplos de “trata de personas” e incluyó a la Isla en la “lista negra” de países que hacen poco por combatir el tráfico humano. Cuba aparece con calificación nivel tres, la peor de todas.

No es de extrañar que el régimen de La Habana aparezca por segundo año consecutivo en ese listado, pues decenas de organizaciones y activistas cubanos e internacionales llevan tiempo abogando porque la Casa Blanca señale a las misiones médicas cubanas de la manera en que ayer lo hizo la diplomacia estadounidense en un informe. 

Washington alega que La Habana no ha tomado medidas para abordar las políticas “coercitivas y de explotación” en estas misiones, que son “indicadores claros de la trata de personas”.

“Hasta 50 000 médicos cubanos han sido forzados por el régimen de Castro a situaciones de trata de personas en más de 60 países”, dijo el secretario de Estado Mike Pompeo en sus comentarios, quien presentó el Informe Anual de su Departamento sobre la trata junto a la asesora presidencial Ivanka Trump. 

El documento ofrece algunas pruebas para sustentar la decisión de Washington. Por ejemplo, el programa Mais Medicos en Brasil, que funcionó durante cinco años bajo los auspicios del presidente Lula da Silva, cerró “tras alegaciones de coerción, impago de salarios, retención de pasaportes y restricción de sus movimientos”. 

Algunos participantes en misiones médicas en el extranjero, al igual que otras fuentes, alegan que los funcionarios cubanos fuerzan o coaccionan la participación en el programa”, a pesar de que La Habana “ha declarado que la participación es voluntaria”.

Los especialistas de la salud se quedan con una fracción de lo que cobra el gobierno por esos servicios, recuerda el documento. Para dar una idea de cuánto dinero recauda el régimen y lo poco que va a parar al bolsillo del trabajador, en 2017 el gobierno cubano cobró $7200 millones; en 2018, $6000 millones, pero apenas un 30% de ese monto es para los especialistas. A veces menos.

Entre las violaciones laborales citadas, el informe señala que el gobierno de la isla no informa a los participantes sobre las condiciones de sus contratos y retiene sus pasaportes.

“Muchos médicos cubanos afirman que trabajan largas horas sin descanso y enfrentan condiciones de trabajo y de vida deficientes y peligrosas en algunos países, con falta de condiciones higiénicas y de privacidad, y se ven obligados a falsificar registros médicos”, agrega el Departamento de Estado.


Al conocer el informe, la respuesta de La Habana no se hizo esperar. “Cuba exhibe un desempeño ejemplar en el combate contra la trata de personas [y] mantiene una política de tolerancia cero ante cualquier modalidad de este flagelo”, subrayó el canciller Bruno Rodríguez en su cuenta de Twitter.

La semana pasada, tres senadores republicanos —Rick Scott, Marco Rubio y Ted Cruz— introdujeron un proyecto de ley que penalizaría a países que contratan médicos cubanos a través de las misiones controladas por el gobierno de la isla. El proyecto de ley propone que esto se considere como un factor en la clasificación del país en el informe anual del Departamento de Estado sobre la trata de personas.

En la actualidad, alrededor de 3000 médicos, enfermeras y técnicos de la mayor de las Antillas colaboran en el enfrentamiento al nuevo coronavirus en 28 países de diversas latitudes, por solicitud de sus gobiernos.

La nueva lista de EE. UU. sobre trata de personas incluye junto a Cuba en igual nivel a otros 18 países, como Nicaragua, Venezuela, Rusia, Irán, la República Popular Democrática de Corea y Siria.