“Te podemos cargar por eso”: policía amenaza a activista cubano por filmar una cola
La policía del régimen amenazó con arrestar al productor y activista cubano Michel Matos, tan solo por filmar este viernes, desde el balcón de su casa, una aglomeración de personas que estaban esperando para comprar suministros
 

Reproduce este artículo


La policía del régimen amenazó con arrestar al productor y activista cubano Michel Matos, tan solo por filmar este viernes, desde el balcón de su casa, una aglomeración de personas que estaban esperando para comprar suministros.

En Facebook, el integrante del Movimiento San Isidro y uno de los fundadores del famoso festival de música Rotilla, contó el “día de desgracias” que ha sido para él este 11 de septiembre.

Su barrio del Vedado amaneció sin servicio eléctrico. Desde temprano comenzaron a verse “las colas del hambre. Las colas de la desesperación. De la necesidad urgente de llevar algo de comer al hogar familiar”.

Matos reflexiona que “un país con potencial de grandeza caído en una barbarie injustificada... donde todos, la casta militar y la sociedad, parecieran enloquecidos por la agonía que no cesa”.

Denunció que, poco después de apuntar una cámara a la vista que ofrece el balcón de su hogar, llegaron a su puerta dos policías militares (Tropas de Prevención), y llamaron con “golpes fuertes y severos”.

Lo que sucedió después, según el testimonio de Michel Matos, fue un tenso intercambio entre el activista y los represores, que reproducimos a continuación.

- “Me hace falta que salgas”, me dijeron.

Pregunto por qué ¿qué pasó?

- “Necesitamos hablar contigo”.

Les digo que ya estábamos hablando, que qué querían. Insistieron en que saliera y continué negándome. Yo estaba en mi casa y no entendía la razón. Pasaron a pedirme mi identificación. Les pregunté por qué razón, al yo estar en mi casa me debían una explicación. Uno de ellos, que parecería el más irritado y molesto ante mi negativa me confrontó directamente.

- “¿Tú estabas filmando pa’ allá abajo?”

Les respondí que sí, que vi una inmensa multitud y la documenté.

- “¡¡¡¡¡TÚ ERES UN FALTA DE RESPETO!!!!!”

Me espetó con furia que casi vuela su máscara facial. Mi respuesta fue proporcional. Le devolví a él el “FALTA DE RESPETO”, pues no me podía acusar de irrespeto sin haber hecho nada yo y mucho menos estando literalmente dentro de mi propia casa.

Hubo voces altas, más intercambios, se asomaron los vecinos...

- “Tú sabes que te podemos cargar por eso, estás filmando y eso es ilegal

Casi literalmente contesté: “no existe ley alguna que deje constancia que no puedo filmar, mucho menos desde el balcón de mi propia casa. Usted está acosándome e intentando intimidarme en mi propio hogar, me amenaza con invadir mi domicilio y usted no sabe quién soy yo” (esta última expresión la aprendí de Luisma y lleva razón, hay que respetarse)

- “Estás en desacato” (me señaló con el dedo el hombre de verde enmascarado)

Entre nosotros mediaba una reja, las de protección que tanto abundan en las casas cubanas.

Le dije que sobre mi pesaban cosas mucho mayores y amenazantes, que además tenía protección y observancia de múltiples organismos internacionales y se los recité:

(Naciones Unidas, Parlamento Europeo, Organización de Estados Americanos, Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Organismos de Derechos Humanos, y varias más...)

Ambos policías militares (o militares policías, los de verde) me miraron en silencio unos instantes...

Rompí el silencio yo, diciéndoles que si usaban cualquier tipo de violencia en mi domicilio estarían violando todas las leyes nacionales e internacionales y que eso tendría definitivamente repercusiones.

También los amenacé con filmar aquello, cosa que no lograba conseguir, solo fragmentos. Mis manos sudaban a borbotones y no lograba ni remotamente que la pantalla táctil respondiera bien...

Ante mi teléfono y la pretensión (imposible) de filmarlos, uno tocó el hombro del otro en gesto de retirarse, no sin antes decirme:

- “Ahora yo vengo, ahora yo vengo”

- Aquí lo espero caballero (respondí)

Se fue con su propio celular al oído como haciendo una llamada, su acompañante, más tímido, lo siguió.

Hasta el momento en que Matos publicó esas líneas, “los oficiales no han regresado con refuerzos”, escribió el joven, aunque no descarta que lo hagan pronto.

“La capacidad de represión absurda está tomando tintes muy peligrosos. Hacen conatos de invasión domiciliar... intimidan (o pretenden hacerlo) en las puertas de un hogar familiar, articulan e interpretan las reglas y las leyes a su propio antojo... creando malestar, indefensión y confusión”, denunció el activista.

“He sido súper responsable y cuidadoso con cada medida de la restricción, pero esto, en mi propio hogar, eso sí que no”.

Michel Matos reafirmó públicamente que “No tenemos ningún miedo (ni los míos ni yo)”. Aludiendo al Decreto Ley 370, utilizado por el régimen para censurar y perseguir a cualquier ciudadano que denuncie en redes sociales, el activista aseguró: “Aquí estoy listo, si es la cárcel por unas fotos, qué remedio... aquí estoy...”