Sacerdote cubano denuncia juicios sumarios tras 11J: pero “el pueblo perdió el miedo”

Eduardo Llorens, padre jesuita y abogado de profesión, es uno de los miembros del clero que en La Habana acompaña a los detenidos tras el inédito levantamiento popular contra la dictadura comunista
Detención de manifestante el 11 de julio. Foto: Getty Images
 

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El sacerdote Eduardo Llorens denunció los juicios sumarios que el régimen de Cuba aplica a manifestantes pacíficos del 11 de julio.

Entre sus responsabilidades en la Arquidiócesis de La Habana, el padre Llorens es uno de los miembros del clero que acompaña a los detenidos tras el inédito levantamiento popular contra la dictadura comunista.

En una entrevista concedida al medio católico ACI Prensa, el jesuita (abogado de profesión) explicó que los juicios sumarios están “contemplados en la Ley de Procedimiento Penal” de Cuba, pero “dejan al acusado en una situación de indefensión”.

“El abogado se puede personar y ver el expediente unos momentos antes del juicio, si los familiares logran reunir el dinero y encuentran un abogado que quiera defender el caso. Es prácticamente imposible que la defensa pueda en tan poco tiempo buscar otras pruebas que exculpen a su defendido. Los testigos son el instructor del caso (el que realiza la investigación) y los policías que llevaron a cabo la detención, y muchos de estos últimos no recuerdan la cara de los acusados, pues manifiestan que detuvieron a muchas personas”, dijo el sacerdote, que colabora en la parroquia San Miguel del Padrón.

Llorens es miembro del servicio de acompañamiento de la Conferencia Cubana de Religiosos y Religiosas (Concur), donde asesora para la presentación de Habeas Corpus, ayuda a localizar detenidos y acompaña espiritual y psicológicamente a familiares de detenidos y desaparecidos en las protestas.

Denunció que “el discurso oficial en la prensa única existente, la del gobierno, todo el tiempo es la aplicación del ‘peso de la ley’ [y] el resultado son las sanciones máximas de privación de libertad para delitos que, de ser probados, admiten multas”.

Según Llorens las cifras exactas de las detenciones no han sido informadas por el gobierno, pero organizaciones independientes mencionan entre 700 y 1000 arrestos. “Lo cierto es que fueron muchos detenidos. Algunos están en sus casas con prisión domiciliaria a la espera de juicio, otros bajo fianza y una gran mayoría en prisión provisional a la espera de juicios”, añadió.

Recordó que la semana anterior “a unas 50 personas les hicieron juicios”, y de estos, “algunos por la presión internacional y luego de haber apelado al Tribunal Provincial, han sido puestos en prisión domiciliaria a la espera de juicio de apelación, (…) sobre todo casos muy mediáticos o conocidos”.

Acusó a las autoridades del régimen de aprovecharse de “la falta de cultura jurídica en la población cubana y el desconocimiento de la inmensa mayoría de las familias de los detenidos de los procesos penales”.

El sacerdote declaró a ACI Prensa que las manifestaciones en decenas de ciudades y pueblos cubanos, “no fueron convocados por nadie, ni por personas en Estados Unidos, y tampoco fue planificada”.

Añadió que “las personas reclamaban fundamentalmente: ‘Libertad’, ‘no tenemos miedo’, ‘abajo la dictadura’…”

Llorens denunció que el mandatario castrista Miguel Díaz-Canel “convocó a una guerra o batalla civil” para “enfrentar” las manifestaciones.

“Esto es muy grave, a modo de ejemplo la comunidad internacional se escandaliza cuando mandatarios de un país convocan a batallas, guerras o luchas internas en sus países por motivos étnicos o religiosos; sin embargo, en Cuba se convoca a una batalla por diferencias políticas e ideológicas y nadie se escandaliza”, lamentó.

También denunció la “militarización de las calles” y la movilización de “todo el aparato represivo” para apagar las protestas. Señaló que entre las maniobras estuvo que “el Estado cubano se robó la narrativa de los hechos del 11 de julio quitando el internet en toda la isla” y “en forma paralela desarrolló una campaña de violencia verbal y física contra sus participantes, tildándolos de agentes de la CIA, anexionistas, traidores a la Patria”.

Sin embargo, Llorens está convencido de que la crisis en el país “seguirá generando insatisfacción en la población, manteniéndose las condiciones para nuevas manifestaciones pacíficas. El pueblo cubano en los últimos 62 años no se había manifestado de esta manera contra el régimen, ahora ha perdido el miedo”.