Régimen asegura que en prisiones cubanas respetan derechos humanos

Un reporte de la TV estatal asegura que “en Cuba, el tratamiento penitenciario garantiza los derechos plenos de los reclusos” según las reglas de la ONU. Víctimas lo contradicen
Prisión en Cuba
 

Reproduce este artículo

El régimen castrista publicó un reportaje en la televisión estatal en el que aseguran que “en Cuba, el tratamiento penitenciario garantiza los derechos plenos de los reclusos en cumplimiento de las reglas de las Naciones Unidas”.

En el reporte dedicado a elogiar la Dirección de Establecimientos Penitenciarios del Ministerio del Interior (Minint), la periodista oficial Liset García afirma que los guardias y oficiales “confían en las capacidades para cultivar valores y apuestan por el mejoramiento humano mediante el respeto a la dignidad de las personas”.

Según el teniente Lázaro Irán Díaz, realizan “actividades culturales patrióticas, para que estos [los reclusos] (…) se vinculen con lo que es la Revolución de nosotros que es tan grande, que gracias a ella ellos pueden tener estos programas en los establecimientos penitenciarios”.

La reportera añadió que para el gobierno cubano “el tema penitenciario es una de sus prioridades”.

 

¿Qué dicen víctimas de abusos en cárceles cubanas?

Tras las masivas protestas antigubernamentales del 11 y 12 de julio (11J) en decenas de localidades del país, el estudiante de Física Leonardo Romero Negrín, uno de los cientos de apresados denunció abusos en la cárcel para menores del municipio Cotorro, conocida como “Ivanov”.

“Había gente que tenía un moretón en el ojo, la cara hinchada, otros con yeso, con dedos fracturados. A un viejito lo trajeron (…) lo bajaron en Ivanov esposado y lo hicieron pasar por algo que se conoce como Somatón (…) los bajan del camión y hay una hilera de militares a la izquierda y otra a la derecha, y tienen que pasar todos los reclusos por el medio de esas dos hileras para que les caigan a tonfazos”.

El joven también alegó que sufrieron agresiones sexuales. “Nos desnudaron a todos. Nos decían que nosotros éramos unos maricones, chupa p… y que nos iban a coger el c... Nos tuvieron contra la pared durante dos horas, llevábamos cuarenta minutos desnudos esperando, venían por detrás y me halaban el pelo (…), y me decían: «Chinita, con este pelito se puede hacer tremendo peluquín». Me tocaban las nalgas, a mí y a otros también”.

El adolescente Christopher Lleonart Santana, con “retraso mental ligero”, fue recluido tras las manifestaciones del 11J en un centro para menores conocido como “El Combinadito”, donde lo habrían golpeado oficiales del Minint, denunció su madre en declaraciones a ADN Cuba.

Durante 22 días, las autoridades del Minint negó a Christopher Llenoart acceso a su medicamento psiquiátrico.

En junio, el prisionero político Alberto Valle Pérez, integrante de la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu), cuando fue excarcelado denunció torturas y malos tratos del régimen durante cinco años en las penitenciarías habaneras de Valle Grande y el Combinado del Este, así como la Prisión Provincial de Holguín.

“Conviví y sufrí la tortura que le hacían a los presos en Valle Grande. Fue una de las prisiones más duras por las que pasé. Y las torturas más brutales las vi en la cárcel de Holguín: esposaban a la gente y le daban golpes, hubo varios muertos. Allí conocí presos que se ahorcaron porque no le daban el beneficio que les tocaba”, declaró Valle Pérez a Radio Televisión Martí.

Mencionó un método de castigo llamado el “chocolongo”, un tubo “en el que tú pegas tu espalda y te esposan y entonces te pegan con un palo que se llama 'pica pica' hasta que tienes que rogar que te saquen de ahí porque ya no puedes más”.

Valle también denunció “piñazos en los ojos” y que “te sacan los dientes a patadas”. Los guardias dan patadas en la cabeza, a la altura de las sienes, “para que cuando salgas de libertad, parezcas nervioso. Vi a personas que las esposaron a las rejas y les golpeaban en el estómago”, añadió.

El Observatorio Cubanos de Derechos Humanos publicó el testimonio de un recluso de la prisión provincial de Las Tunas, en el oriente de la isla, sobre torturas aplicadas durante días, como la de la “cama turca”, consistente en esposar de ambos pies y manos al recluso en una litera sin tabla ni colchón.