Escritora Wendy Guerra a Carlos Manuel Álvarez: les hace grandes sus diferencias

La prestigiosa escritora cubana Wendy Guerra publicó una “Carta de navidad para Carlos Manuel Álvarez”, joven narrador de ficción y periodista independiente que ha sufrido represión por solidarizarse con los activistas y artistas del Movimiento San Isidro
Wendy Guerra, Carlos Manuel Álvarez, Maykel Osorbo y Luis Manuel Otero. Fotomontaje: ADN Cuba
 

Reproduce este artículo

La prestigiosa escritora cubana Wendy Guerra publicó una “Carta de navidad para Carlos Manuel Álvarez”, joven narrador de ficción y periodista independiente que ha sufrido represión por solidarizarse con los activistas y artistas del Movimiento San Isidro (MSI).

La llegada de Álvarez desde el extranjero a la sede del grupo en La Habana Vieja, para reportar desde adentro el drama que vivían en medio de una huelga de hambre, fue la excusa utilizada por la dictadura –alegando supuestas violaciones al protocolo pandémico– para asaltar la vivienda privada y terminar por la fuerza la protesta pacífica el 26 de noviembre.

“Viendo con nerviosismo y dolor las imágenes de ustedes estos días, repasándolas una y otra vez, me detengo en las disímiles reacciones en momentos clave”, escribió Wendy Guerra en su misiva, publicada en la revista independiente Rialta.

Sobre el dramático momento reciente en el que agentes de la Seguridad del Estado apresaron al joven escritor en Cárdenas (Matanzas), a pesar de la resistencia de su familia, Guerra expresó: “Tus padres cambiaron la señal. Tu familia intentó hacerles razonar, en medio del caos, de un modo estructurado y sensible, sobre la situación insostenible y absurda del sometimiento al encierro y sobre la ficción de una inexistente enfermedad.

“El modo en que subes a la camioneta blanca representa también otra actitud cultural. El gesto de resistencia de quien continúa mirando siempre hacia adelante, sin tratar de demorar lo que vendrá, pues, en ese caso particular, no era necesario. No siempre pelear a golpes hará avanzar la trama”.

Además, se pronunció sobre la campaña difamatoria llevada adelante por la dictadura en sus medios de propaganda.

“He visto el modo en que varios de ustedes son provocados e invitados por la policía a manifestar resistencia para luego ser mostrados como delincuentes comunes en los canales oficiales. Ahí los advertimos con dolor, recibiendo golpes, insultos e improperios en actos planeados de antemano”.

Dice que las acciones de Carlos Manuel Álvarez en estas semanas de crisis en la isla, evidencian “una manera sutil y aguda de interactuar y desarmar a los contrarios, trasluciendo agudeza y determinación, dejando bien claras las diferencias entre el que vive para liberar y el que trabaja y cobra por reprimir”.

“Esta detención”, prosigue Wendy Guerra, “trastorna definitivamente las anteriores leyes de intercambio y violencia física que he visto desde mi infancia entre 'policías obsesos e intelectuales satanizados'. En cada uno de ustedes advierto colores distintos, caracteres disímiles, modos muy personales de abordar un problema común, y eso resulta impactante para la transparencia de los juicios públicos que se establecen en las redes sociales”.

También rechazó los mítines de odio o actos de repudio orquestados por el gobierno contra quienes disienten, que se han hecho recurrentes desde mediados de octubre: “Las terribles golpizas a las mujeres, las voces y puños de oficiales, uniformados o no, intentando arrancar la razón a muchachas decentes, brillantes, académicas, profesionales, artistas y madres de familia, evidencian un caso de vejación en pleno siglo XXI. Escucharlas relatar este plan orquestado por hombres occidentales resulta demoledor”.

“Lo que a ustedes les hace grandes son sus diferencias”, añadió sobre la alianza que ha surgido entre intelectuales como Carlos Manuel Álvarez, los aglutinados en el 27N y el MSI.

“Ustedes tienen el poder de manifestar su carácter y sus huellas culturales, acentos y temperamentos, en situación de peligro. No hay que justificar nada, las reacciones bajo presión traslucen el valor primario, referencial y genuino del héroe, también conocido en el plano de la dramaturgia legendaria como 'raza anterior a la nuestra', añadió Wendy, quien recomendó a los activistas y artistas críticos, cuestionados por el poder o por los timoratos que no se atreven a denunciar los atropellos:

“No den más explicaciones sobre los orígenes, estudios, currículo, descendencia o raza, pues el misterio insondable de sus vidas, la improvisación y su saga inducen en la trama un mejor desenlace. Como diría Lezama, 'revela tu secreto, pero no tu misterio'”.

Sobre la ola solidaria que ha provocado la lucha del MSI por la liberación de Denis Solís y por el respeto a la disidencia, y su resistencia al acoso gubernamental, expresó la escritora: “La claridad de las decisiones, vista desde sus individualidades, ha creado un frente coral, un liderazgo multicultural, ecuménico, único. Mujeres y hombres de edades distintas, vecinos y colegas dejan ser ajenos, los canales oficiales los han popularizado con biografías paralelas ficcionadas, pero todos saben que el discurso oficial esconde siempre lo esencial, y esas leyendas nunca pertenecen a nuestra realidad, de lo contrario viviríamos en el paraíso de los noticieros”.

“Quien da la pelea no es un extraño, sino alguien que tiene todo por ganar y lucha por el deseo colectivo, con el valor del hombre imperfecto, doméstico, común y posmoderno, que tanto se nos parece”.