Denuncian en Sancti Spíritus sobreprecios en transporte público

Los precios del transporte público en Sancti Spíritus suben sin que las autoridades tomen cartas en el asunto para regular la ley universal de la oferta y la demanda, que en esta provincia beneficia a los choferes y aplasta a los ciudadanos.

Un artículo publicado por el periódico local Escambray asegura en el lenguaje de la sabiduría popular que si los precios crecen sin parar “es porque la gente lo paga y las autoridades lo permiten”.

“Lo han hecho desde hace casi un quinquenio, cuando comenzaron a andar por las calles espirituanas las moto-taxis arrendadas, y lo siguen haciendo ahora cuando las motonetas particulares también se han multiplicado por todos lados”.

Según las normas provinciales, las moto-taxis estatales deben cobrar 3 pesos por persona en las rutas establecidas dentro de la ciudad capital, y un peso por persona y por kilómetro cuando circulan en régimen de taxi libre. Las particulares, aumentan hasta 5 pesos en rutas estrictamente establecidas.

Pero, como ocurre en otras ciudades de la Isla, cada quien hace lo que le conviene. Aunque los estatales lo piensan un poco antes de subir el costo, en general todos hacen como si la ley no existiera, porque llegan a cobrar hasta 30 pesos por persona en algunos tramos, explica el diario local.

“Por lo general, para no pecar de absolutismos, la mayoría de las motonetas que recorren la ruta Cabaiguán-Santa Lucía duplican el costo del pasaje a 10 pesos. ¿Tantas velocidades no han tenido frenos?”.

Según confesó a Escambray la Dirección Provincial de Transporte, en las rutas estatales es difícil identificar cuáles circulan en régimen de taxi libre y cuáles, en régimen regulado. Eso da pie a violaciones.

Las motos particulares “obedecen a la ley de oferta y demanda cuando no recorren las rutas establecidas, lo que en la jerga del pasajero se traduce en ‘cobro lo que quiero y págalo si puedes”.

Las quejas vienen y van; se dice que es mejor no montarlas porque cobran lo que quieren; que en las noches los precios se disparan; que nadie las controla y cuando aparece un inspector, se hace el de la vista gorda, lo sobornan o sencillamente no aparece…

Lo cierto es que el transporte escasea y a falta de mejores opciones, los ciudadanos tienen que acudir a las moto-taxis y exponerse a sus exigencias.