Denuncian en Cuba brutalidad policial contra un adolescente de 16 años
El adolescente, identificado como Ariel González, de 16 años de edad fue maltratado por agentes de la PNR por ser hijo de una desidente
Mientras salían de la unidad policial
 

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A solo un par de días de que el régimen cubano legitimara las protestas en Estados Unidos y reprobara enérgicamente la brutalidad policíaca y el racismo en ese país, un menor cubano fue detenido, golpeado y multado por la Policía Nacional Revolucionaria (PNR).

El adolescente, identificado como Ariel González Sotolongo, de 16 años de edad, volvía a su vivienda el pasado viernes, cuando fue abordado por oficiales de la PNR.

La denuncia fue realizada por su madre, la Dama de Blanco Roxilene Sotolongo, quien a través de Facebook señaló que fue la patrulla 567 la que le dio alcance al menor para golpearlo y multarlo.

Según explicó Sotolongo, el joven fue detenido y esposado sin que se le explicara el porqué de la agresión; cuando se quejó de que las esposas le lastimaban, se las cerraron aún más.

Después fue trasladado hacia la estación policial de Capri, en el municipio Arroyo Naranjo, en La Habana, donde al entregar su carnet de identidad comprobaron que era hijo de opositores, su único “delito”.

Sotolongo explicó que al saber quién era, los oficiales lo insultaron y empujaron, lo que mareó al adolescente, a quien también le dieron un golpe en el oído, lo tomaron por el cuello y restregaron su rostro sobre la arena, una total brutalidad policíaca, en especial contra un menor de edad.


“Cuando lo pasan para el calabozo, pidió agua y un oficial le dijo que tomara orine. Esto le suceda a un niño de 16 años”, expresó Sotolongo, quien acudió con su esposo a la unidad.

Tras detenerlo injustamente y golpearlo de forma salvaje a pesar de ser casi un niño, los oficiales de la PNR ordenaron acusar al menor de supuestos daños, además de imponerle una multa de 3 mil pesos.

Este tipo de casos son comunes en Cuba, donde todos los días se registran detenciones arbitrarias, multas injustificadas y en el peor de los casos, encarcelamientos y agresiones violentas.

Mientras el régimen se lamenta por los abusos de autoridad en EE. UU., “compadeciéndose” de la inconformidad de su gente, en Cuba se reprime salvaje e impunemente a cualquiera que se oponga a las ideas del gobierno o que demuestre las carencias que enfrentan los habitantes de la Isla.