Confecciona guantes de béisbol que parecen "de fábrica"

Los cubanos estamos tan acostumbrados a que el producto del “invento” en la Isla siempre luzca mal, que no imaginamos cuán creativos pueden ser algunos de nuestros compatriotas.

Carlos Manuel Escalona es uno de esos cubanos que un día, durante aquel periodo especial que nunca se ha ido del todo, tuvieron que ingeniárselas para sobrevivir. Lo hizo gracias a la talabartería, a la que se dedica desde 1996. Fabrica sandalias, billeteras, cintos… y guantes de béisbol.

Según los especialistas del deporte y ex peloteros que lo visitan en su natal Holguín, son idénticos a los salidos “de fábrica”. Los vende a quien quiera comprarlos desde 1999 y hace poco, también a las direcciones municipales y provinciales de béisbol, donde están en falta. Lleva 20 años confeccionándolos, por lo que no debería asombrar su maestría.


Primero utilizaba cuero de chivos y ahora una cooperativa no-agropecuaria le facilita el cuero de res.

Cuando los técnicos holguineros descubrieron los guantes de Carlos Manuel, lo asesoraron para que los perfeccionara. Le facilitaron plantillas, medidas y otros utensilios que hacen posible un mejor acabado con todos los requerimientos técnicos y más cómodos de usar.

Más tarde, Carlos Manuel llevó a La Habana un muestra de estos guantes, cuya calidad fue elogiada por federativos del béisbol y se mostraron en el programa televisivo Bola Viva, como ejemplo de lo que puede hacerse para suplir las carencias de esos medios para la pelota.

Su taller está en una de las habitaciones de su hogar. La esposa (Damaris Ávila) y dos hijos (David y Dayron), son sus ayudantes, en su labor manual y con una máquina de coser. Si tiene los materiales necesarios, puede confeccionar hasta 25 guantes por día. Puede ofrecerlos por módulos (nueve guantes derechos y dos zurdos, una mascota para el receptor y mascotín para el inicialista).

Igualmente hace guanteras de fildeo, que sirven para perfeccionar habilidades a los peloteros del campo corto. Pero sus proyecciones van más lejos, pues asegura que podría restaurar caballos de salto, tabloncillo y manillas de la gimnasia artística y hacer guanteras para el boxeo y el taekwondo.