Autolesiones: un método para escapar al servicio militar en Cuba

Los reclutas se autolesionan para no cumplir el servicio militar. Expertos recomiendan investigar las causas de estos fenómenos, en vez de castigarlos con mano dura
 

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Para nadie es un secreto que muchos jóvenes cubanos evaden el servicio militar obligatorio (SMO) a través de muchos métodos. Uno de ellos son las autolesiones, que hasta fines de 2019 eran tratadas con indulgencia, pero las normas legales adoptadas entonces cambiaron el panorama.

ADN Cuba reportó en su momento la promulgación del dictamen 459 del Tribunal Supremo Popular que, a efectos prácticos y sin detenernos en vericuetos legales, autorizaba a los jefes de unidades militares disciplinarias a no hacer caso si un recluta se autolesionaba para salir de allí y mantenerlo cumpliendo su sanción.

Los sancionados incluso podrían sufrir un segundo castigo, de comprobarse que lo hicieron para salir de esas unidades, conocidas por su rigor y trato inhumano. Algunos soldados suelen ingerir objetos como tornillos, arandelas, cuchillas, etc. 


Julio Ferrer, especialista en derecho, publicó un artículo en Cubalex que recomienda otros métodos menos compulsivos y autoritarios para tratar este fenómeno: la evasión de las obligaciones militares de los jóvenes.

“Lo más atinado, en mi opinión, es la realización de una investigación sociológica multidisciplinaria para identificar las causas objetivas y subjetivas que conducen a un ser humano, en este caso a un joven cubano, a veces menor de edad, a intentar deshacerse de su más preciado bien: la vida”.

“También debe tenerse en cuenta que este no es una práctica aislada, sino una de las tantas aristas de un fenómeno mayor que corroe la sociedad cubana actual hasta sus cimientos. Aquellos fundamentos políticos que movilizaban masas para luchar contra un ‘enemigo común’ están desapareciendo”, agregó.


Ciertamente, cuando el sistema surgió, durante la Revolución Francesa, uno de sus mecanismos de funcionamiento fue el fervor de las juventudes revolucionarias que afluían en masa al grito de “¡a las armas, ciudadanos!” a la guerra contra los enemigos realistas de la República. Más tarde, la propaganda nacionalista sustituyó al fervor revolucionario.

Pero en Cuba las consignas del 59 ya no inflaman el corazón de estos jóvenes, como les pasó a sus padres, y el nacionalismo se ha convertido en patrioterismo barato.

“La historia de la humanidad ha demostrado que los métodos coercitivos, la represión y el derecho penal no resultan eficaces en casos como estos y lejos de viabilizar su solución los agravan e incluso generan otros peores”, declara Ferrer.


El gobierno cubano impuso el SMO en la década del 70. Pese al fin de la Guerra Fría y otros cambios geopolíticos que han tenido lugar en las últimas 5 décadas, se ha  mantenido vigente hasta la actualidad.

Aplica para hombres que oscilan entre 18 y 21 años de edad y se divide en dos etapas: la primera es el Servicio Militar Activo (SMA), que dura 14 meses para jóvenes que obtengan alguna carrera universitaria y 24 meses para el resto; la segunda etapa es en la reserva del ejército. En la primera etapa, los jóvenes antes de comenzar sus estudios universitarios se ven forzados a cumplir el SMA, pues de no hacerlo pierden el derecho de entrar en la universidad; los demás son sacados de sus centros de enseñanza o trabajo.

Todos son llevados a unidades militares aún en contra su voluntad. Una vez allí, durante el primer mes los jóvenes son sometidos a un entrenamiento riguroso llamado “La Previa”. Luego son obligados a realizar un juramento militar que les convierte en propiedad de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.. Después, son asignados a diferentes lugares de acuerdo a la demanda que tengan las unidades militares en el país.


No todos realizan la misma actividad; la  mayoría son albergados en unidades donde ejercen funciones que no le competen por la complejidad, disciplina y compromiso que se requiere debido a que no son militares profesionales ni tienen vocación para esta exigente labor. Una de las instituciones que más reclutas acoge es el Ejercito Juvenil del Trabajo (EJT), cuya especialidad es el trabajo agrícola en apoyo a la producción de alimentos.

Durante los años 70 y 80, los jóvenes del SMA engrosaron las tropas cubanas que protagonizaron las aventuras bélicas de Fidel Castro. Muchos fueron enviados en misiones militares a países como Angola, Etiopía, El Congo, entre otros, y allí miles perdieron sus vidas. En muchos casos no tuvieron elección. Hoy, muchos sobrevivientes se encuentran con trastornos mentales y otros abandonados sin una pensión que compense todo el sacrificio, el sufrimiento y trastorno que genera participar en una guerra.