¿Qué opinan los cubanos sobre las tiendas en divisas?
El técnico de refrigeración, Pedro Spengler, confesó a la revista que gana 265 pesos cubanos mensuales (10 dólares) y no le da su salario para obtener dichos productos
 

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La apertura de las tiendas en divisas no para de levantar malestar entre los cubanos que no saben cómo resolver el sustento diario.

Un equipo de ADN salió a las calles de Santiago de Cuba para conocer qué opina la población sobre esta nueva medida ordenada por el régimen desde el 20 de julio.

 

 

El técnico de refrigeración, Pedro Spengler, confesó a la revista que gana 265 pesos cubanos mensuales (10 dólares) y no le da su salario para obtener dichos productos.

"Esas nuevas medidas son como especie de un desahogo de la economía cubana. Aquí somos electricistas, soldadores, técnicos de refrigeración y no todos tienen el salario que le dé para adquirir esos productos. Quien no tenga familia en el exterior se las va a ver bien negras", agregó.

Spengler considera además que esta imposibilidad económica no tiene que ver con el embargo estadounidense hacia la isla como señaló la semana anterior el gobernante Miguel Díaz-Canel, sino que está relacionada a "problemas organizativos".

Otro cubano entrevistado, Abel Claro, también lamenta no acceder a dichas tiendas pues tiene un salario básico. 

Por su parte, Dailín Escobar comentó sobre dudas respecto al mecanismo recientemente aprobado.

"Yo tengo una tarjeta magnética que es con la que yo recibo mi salario, pero no se si con esa tarjeta puedo comprar en las tiendas en divisas. Yo tengo dos niños y mi salario no me va a dar para poder comprar dólares y adquirir productos en esas tiendas", concluyó.

Desde este lunes 20 de julio abrieron en el país decenas de tiendas en divisas.

El ministro de Economía, Alejandro Gil, aseguró que la venta de alimentos en CUP y CUC se mantendrá. Al mismo tiempo, se abre la venta de productos de “media y alta gama” en moneda libremente convertible (MLC), es decir, divisas. En efecto, entre ellos están artículos de limpieza y alimentos.

Según Gil, el objetivo es captar una “demanda solvente” en el país que puede comprar en dólares u otras MLC estas mercancías, obviamente, a altos precios.

Otro anuncio llamativo fue el fin del gravamen del 10% a los dólares en efectivo que se reciben en la isla. Esa disposición existía desde 2004 y afecta sólo a la moneda en efectivo, no a las transacciones bancarias.