Sin medicinas y vivienda digna: así sobreviven dos ancianos cubanos

Una pareja de ancianos residentes en el municipio Baracoa, provincia de Guantánamo, denuncia la pobre situación económica y de vivienda que padecen
 

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Una pareja de ancianos residentes en el municipio Baracoa, provincia de Guantánamo, denuncia la pobre situación económica y de vivienda que padecen, sin recibir ayuda del Estado cubano.

Mirian Kakie Sánchez y Miguel Matos Lobaina vive en la calle Joa #68, desde hace 20 años. Llevan 42 años de matrimonio y su vejez la viven en medio de una profunda precariedad y escasez.

En octubre pasado se cumplieron cinco años de que están con la casa “rota”, tras el paso del huracán Mathews. La anciana asegura que las autoridades declararon su vivienda como un “derrumbe total”.

Tras el paso del ciclón solo la ayudaron con madera para mitigar los daños. Otros materiales de la construcción son imposibles de costear por esta familia, que solicitó un subsidio y se le negaron las autoridades locales del régimen durante mucho tiempo, alegando que “otras cosas” tenían más “prioridad”.

Finalmente le asignaron una ayuda y facilitaron “cemento y nos pusieron el techo” una brigada de la empresa estatal forestal. Según la anciana, “los trabajadores son buenos, lo que pasa que ahora no hay petróleo” –le dijeron– para llevarle el resto de los materiales y continuar la construcción de su hogar. Hace un mes está detenida la reparación.

En esas condiciones deben continuar viviendo la pareja. Mirian, de 66 años, padece “dolores de cabeza”, pero no dispone de mentol ni Duralgina (dipirona) para aliviarse. No puede dejar solo a su esposo convaleciente, para pasar muchas horas en las colas para comprar fármacos (cuando hay) ni medicamentos.

“Tengo que estar tomándome un té de hierbas para que se me quite”, lamenta la anciana, y añade que tampoco dispone de antibióticos: “¡Hace como un año no cojo unos en mi mano!”

Por su parte Miguel Matos (77 años), cree que con vitaminas podría levantar sus defensas y dejar su postración en cama. También necesita diazepam y otros medicamentos que, aunque estén disponibles, “los cogen la misma gente de la farmacia”, dice.

Según Mirian, el anciano tiene problemas en los nervios y la cervical, mareos que le dificultan el andar. Refieren que no reciben ninguna ayuda del Estado por ser casos sociales. Apenas sobreviven con una chequera mensual de 1528 pesos cubanos (unos 61 dólares, al cambio oficial), que recibe Matos. “Eso no alcanza” para vivir, reconoce Mirian Kakie, quien dice que vivir así, sin medicamentos, vivienda digna y poco dinero para comprar alimentos, es una vejez “muy estresante”.