Santiago de Cuba: anciana de 74 años llegará al 2021 con una vivienda sin techo

Casos como el de esta mujer y su hijo enfermo abundan a lo largo y ancho de la geografía nacional, mientras los jerarcas del castrismo y sus familiares, se dan la mejor vida posible
Santiago de Cuba: anciana de 74 años llegará al 2021 con una vivienda sin techo
 

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El problema de la vivienda continúa golpeando a los cubanos, y como en la mayoría de los casos la solución depende solo del régimen, parece que va a persistir en el tiempo, como en el caso de Rosa Pérez Vega, que desde el 2012 está esperando como damnificada la ayuda gubernamental a la que tiene derecho.

El caso de Rosa Pérez, quien es residente de San Germán No. 3, entre Peralejo y Jesús Menéndez, en Santiago de Cuba, lo denunció ella misma en una carta enviada a la redacción del periódico oficialista Juventud Rebelde, a la que este 28 de diciembre le dieron acuse de recibo.

Esta mujer de 74 años de edad explica que ellas es una damnificada del huracán Sandy, en 2012, y que desde entonces está esperando para que algún día le hagan justicia.

Relata que ella vive en un cuarto con su hijo y que el Sandy se lo derrumbó. Señala además que su hijo presenta problemas mentales.

Refiere que en ese momento unos constructores de Mantenimiento fueron, le pusieron el techo y le dejaron una pared sin levantar; también montaron una taza sanitaria a la entrada del cuarto y le instalaron una puerta de zinc.

Ante esto le escribió el presidente del Gobierno Municipal, pero este remitió la carta al presidente del Distrito 26 de Julio.

"Ahí comenzó mi odisea —afirma—; el presidente del Distrito y la presidenta del Consejo Guillermón Moncada me visitaron, tomaron imágenes del cuarto y vieron que mi situación era crítica", pero nada.

Añade que luego de "varias llamadas telefónicas al presidente del Distrito, me dijo que había gestionado mi caso con Vivienda y Mantenimiento Constructivo. Y ahí quedó todo. Pero lo más triste de mi caso es que el Banco me cobró como una obra terminada".

Aclara Rosa, que en todas las cartas que ha enviado a las autoridades desde entonces, siempre explica que no quiere casa, sino que le arreglen su cuarto, "para poder vivir como una persona".

Casos como el de esta mujer y su hijo enfermo abundan a lo largo y ancho de la geografía nacional, mientras los jerarcas del castrismo y sus familiares, se dan la mejor vida posible.