Régimen castrista destruyó ermita y lanzó la Virgen al mar ¿El “devoto” Díaz-Canel no lo sabe?
El régimen pretende que se olvide hechos como este: un dirigente castrista arrasó con un buldócer la histórica ermita de la Virgen en el poblado de Antilla, Holguín. La representación de la Patrona de Cuba fue lanzada al mar, en nombre del comunismo que ahora pretende reclamar para sí a la Virgen de la Caridad
 

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Este martes Miguel Díaz Canel Bermúdez amaneció muy devoto, como cualquier monaguillo disciplinado. Durante la mañana del 8 de septiembre, precisamente cuando comenzaba la iniciativa opositora “Revolución de los girasoles”, el presidente designado por el general Raúl Castro se le ocurrió mostrarse como un respetuoso admirador de la Virgen de la Caridad del Cobre, la Patrona de Cuba según el catolicismo.  

Mientras la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y la Seguridad del Estado sitiaba y apresaba a periodistas y activistas independientes, el mandatario títere publicó tres tuits reclamando como patrimonio castrista a la advocación mariana venerada por muchos cubanos. Solo que su verdadera Fe, al menos la que pregona la mayoría del tiempo mientras sume en la miseria al pueblo, no es en otro dios que el castrismo.

“La Virgen cubana y la Revolución de todas las flores”, comenzó uno de sus mensajes Díaz-Canel, en respuesta a la iniciativa de la opositora Unión Patriótica de Cuba (Unpacu) que convocó a la “Revolución de los girasoles”.

El presidente cubano continuó, con cinismo: “El camino no será fácil, pero el baño de flores triunfal de la Revolución cubana ya ocurrió durante una caravana que abrió al pueblo el camino, entre collares de Santa Ana, a la justicia y la libertad”.

Entre las numerosas respuestas a este y otros desatinos religiosos del presidente de un Estado laico, por demás dominado por el Partido Comunista, un comentario trajo a flote un suceso del pasado que es parte la historia negra de la dictadura contra las creencias que no sean el “fidelismo”.

“Le deberíamos recordar a ese señor como la ermita de Antilla fue demolida y la Virgen tirada a la Bahía”, expresó el cubano Jorge Leyva.

Se refiere a hechos ocurridos en el pequeño pueblo ubicado entre las bahías de Nipe y de Banes, en la provincia de Holguín. Ese territorio estuvo bajo la jefatura de Miguel Díaz-Canel, cuando allí era el Secretario Provincial del partido Comunista. ¿El hoy presidente de Cuba desconoce tales acontecimientos? ¿O los oculta?

   

Castrismo derribando la historia

En las aguas de Nipe “había aparecido, a principios del siglo XVII, una imagen flotante de la que luego sería reverenciada como Patrona de Cuba, la Virgen de la Caridad del Cobre”, recuerda el medio CubaNet, al tiempo que apunta: “fue a orillas de aquella bahía (…) donde primero se le levantó un santuario [a la Virgen], muy rústico, de madera y guano”.

El lugar, con la contribución de los vecinos, llegaría a convertirse en una ermita a la que llegaban peregrinos devotos de toda la provincia, y el país. Sin embargo, en los primeros años de la “revolución” que devendría dictadura, un dirigente castrista “decidió arrasar el pequeño santuario con un buldócer y arrojarlo al mar”, explica una reseña del citado diario independiente sobre un documental de Antilla.

Del audiovisual Hubo una vez un pueblo, también escribieron una nota en el periódico ¡Ahora!, vocero del Partido Comunista en Holguín, aunque obviaron mencionar el responsable de la afrenta contra el lugar sagrado para los creyentes, y contra la misma representación de la Virgen: los medios de propaganda se afanan en pintar la “revolución” como un idilio.

Sin embargo, reconocieron que la obra de Ernesto Granado “toma como punto de partida (…) la historia de la destrucción de la ermita consagrada a la Virgen de la Caridad, hecho que muchos pobladores consideran el detonante del progresivo declive de una región que tuvo el primer hidropuerto de Cuba y un imponente sistema ferroviario”.

El portal de temas históricos Aldea Cotidiana, cita en extenso el volumen La Virgen Cubana en Nipe y Barajagua, reconocido por la Unión Nacional de Historiadores de Cuba con el premio José Luciano Franco, 2013.

El libro registra que el 4 de febrero de 1963 se supo en el otrora próspero pueblo, que el entonces comisionado castrista Quinciano del Río Soler “había tomado la desacertada decisión de que se demoliera la ermita y que fuera arrastrada hasta el mar con un buldócer”.

Según reproduce Aldea Cotidiana, “este hecho lamentable marcó a los ciudadanos comunes que vivían en el pueblo, incluso, tanto a los creyentes como a los no creyentes que sentían respeto y veneración por la imagen”.

Las versiones de los vecinos del pueblo difieren. Algunos dicen que la imagen de la Virgen estuvo por diez años sepultada en el mar, y otros que “fue extraída muy poco después del bárbaro proceder del comisionado (cargo semejante al de alcalde)”. Lo más aceptado es que la Virgen fue rescatada del mar por Levigildo Caballero y Manolo Rodríguez y que en la casa de este último estuvo por varios años hasta que después de fallecido su viuda la entregó a la iglesia en el año 1989.

Según el portal citado, en la actualidad la imagen se conserva en la Casa Parroquial de la Iglesia Nuestra Señora del Carmen. En 1998 fue bendecida por el Papa Juan Pablo II, durante su visita a Santiago de Cuba.

 

¿Y los responsables de mancillar la Virgen?

No importa que al calor de la “revolución cubana”, a estas alturas una mediocre dictadura, en el temprano año 1961 milicianos de Fidel Castro dispersaran a tiros una procesión mariana, con el saldo de un feligrés muerto. Tampoco interesa al cinismo neocastrista la persistente discriminación, persecución e incluso cárcel contra religiosos de todo tipo de congregaciones durante décadas de gobierno del tirano de Birán, quien manipuló políticamente a los creyentes, enfrentando a unos contra otros, expulsando a los críticos de su régimen y pintándose como un demócrata comprensivo ante los religiosos extranjeros que invitaba y agasajaba.

Miguel Díaz-Canel obvia todo esto, así como la destrucción de la ermita en el pueblo de una provincia que él dirigió. La conmoción popular por el destrozo que hizo en 1963 el jefe castrista Quinciano del Río Soler fue tal, que hoy todavía se recuerda y le achacan una “maldición” a Antilla. ¿En todos sus años como jefe de Holguín, el actual presidente no escuchó al respecto?


Según la oficialista Ecured, Quinciano del Río Soler fue un hombre fuerte en la “acción y sabotaje” del Movimiento 26 de Julio en la también provincia oriental de Santiago de Cuba. El dirigente castrista aparece, en documentos facsimilares puestos en línea por la Universidad Nacional Autónoma de México, nombrado en diciembre de 1960 como Comisionado Municipal de Antilla, perteneciente entonces a la provincia de Oriente.

Los últimos datos de Ecured, indican que Quinciano del Río Soler todavía estaría vivo, a sus 81 años, lleno de medallas por sus servicios al castrismo y como miembro de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana. También ha sido delegado de la Circunscripción 81 del Consejo Popular Guillermón Moncada, en Santiago de Cuba.

El ejecutor de aquel estropicio, al parecer nunca ha sido castigado, ni el gobierno pidió perdón por este y otros desmanes cometidos en nombre del comunismo.

A propósito de los pronunciamientos del mandatario del régimen sobre “Cachita”, la patrona católica de Cuba, el periodista cubano Mario J. Pentón señaló: “El mismo gobierno que persiguió sistemáticamente a la Iglesia, que le confiscó templos y escuelas, que acorraló a los fieles, expulsó sacerdotes y demonizó la religión hoy tuitea sobre la Virgen de la Caridad... ¿Dónde quedaron el ateísmo y las disculpas?”