Padre Alberto Reyes: “no somos felices aquí”

El párroco cubano Alberto Reyes, antiguo vicerrector del Seminario de San Agustín en la provincia Camagüey, aseguró que el pueblo cubano no es feliz.
Padre Alberto Reyes: “no somos felices aquí”
 

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El párroco cubano Alberto Reyes, antiguo vicerrector del Seminario de San Agustín en la provincia Camagüey, aseguró este miércoles 31 de agosto en su perfil de Facebook que el pueblo cubano no es feliz, y que, por el contrario, está “agobiado”.

El sacerdote católico dijo sentir que su pueblo está “arrojado a una existencia que es continuamente hostil” y que “la lista de las luchas cotidianas es interminable: alimento, vestido, transporte, asistencia médica, economía personal, incluso el descanso”. 

Al referirse al contexto actual, el párroco se refirió al fuerte flujo migratorio que huye del contexto actual: “Las familias emigran, los amigos emigran, la vejez se vuelve insegura y precaria, los sueños caducan”. 

Reyes expresó también que el pueblo cubano carece de “derecho a la comodidad, al disfrute, ni siquiera a la belleza… Y es un pueblo que se debate cada vez más entre la búsqueda de la libertad y el miedo, entre un “¡Basta ya!” que le rompe el pecho y una autocensura tan inexplicable como cierta”.

Ante la dificultad que implica poder vivir en esas condiciones, el sacerdote alega que tampoco ve a curas ni a monjas felices, pues a pesar de sus esfuerzos por “ayudar, escuchar, consolar… no damos abasto, nunca” . Además alegó que, debido a las perturbaciones cotidianas, siente al pueblo cubano “sin espacios para cultivar su fe”, pues a su entender “no es tan fácil encontrar tiempo para Dios cuando los hijos tienen hambre y el dinero, definitivamente, no alcanza”.

Por otra parte, Reyes considera que la tristeza no es exclusiva del ciudadano común, pues tampoco ve o cree que sean felices “los que nos sirven socialmente”, “los policías ni los de Seguridad del Estado”, “la horda de vigilantes y delatores de barrio” y los dirigentes. 

Al referirse a quienes prestan servicios a la población, expresó que “hacen lo que pueden, sirven hasta donde pueden, pero ellos también tienen sus batallas y un pan que buscar para llevar a la mesa”, al tiempo que los represores están “tensos, en perenne alerta, impacientes, agresivos”.

“Debe ser difícil convivir en el barrio con gente que te sonríe por guardar las formas; debe ser difícil no poder confiar en nadie o en casi nadie, vivir sabiendo que un paso en falso puede costarte todo lo que has construido, que no puedes darte el lujo de tener un sistema de valores diferente al discurso oficial” alegó el párroco cubano. 

Finalmente, Reyes admitió que quizás su mirada “se ha vuelto muy negativa” o está marcada por “una depresión” no diagnosticada. Pero también, en caso de ser certera su percepción, se pregunta, para concluir: “¿no podríamos entre todos empezar a buscar el modo de que sea diferente?”