“Pena, dolor y asco”: Psicólogo critica atención a pacientes con cáncer en Cuba

“La indolencia tiene batas de cualquier color, incluso blancas”, psicólogo critica atención a pacientes con cáncer en Cuba
Critican atención a pacientes con cáncer en Cuba
 

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El psicólogo, Melanio Ayax Borrero, denunció en su perfil en Facebook, la atención a pacientes con cáncer en Cuba. “Pena, dolor y asco siento al escribir estas cosas”, inicio refiriendo en su comentario, basado en experiencias que ha constatado personalmente.

“Hace varios meses visité a la compañera de atención a la población del Instituto de Oncología (La Habana), se mostró muy preocupada con la atención a los pacientes  (…) Con esto que voy a publicar no quiero responsabilizarla con nada, pues se que ella no es más que otra ficha rota en este juego de ajedrez donde los únicos que estamos perdiendo somos nosotros, el pueblo y donde la insensibilidad y la indolencia tienen batas de cualquier color, incluso blancas”, afirmó Ayax Borrero en su publicación.

Detalló: “Ese día una de las quejas que formulé fue que los pacientes oncológicos, sobre todo las mujeres, tienen que pasar mucho tiempo paradas a la intemperie, sin poder sentarse, pues el local para esperar a que les realicen los análisis de sangre es pequeño y no caben todos, en ocasiones hay más de 100 casos”.

“Junto a estos pacientes, muchos de los cuales están recién operados o sometiéndose a quimioterapias súper agresivas, están los que tienen que curarse de lesiones provocadas por el cáncer”, precisó además.

Según Ayax Borrero, “es triste ver temprano en la mañana, lo mismo en días fríos o lluviosos como fue ayer, a esas mujeres con sus turbantes y a otros pacientes con vendas en la cara, el cuello o cualquier parte, con sus caras tristes y cansadas, pasar tanto rato parados o sentados en los quicios de las tapas de concreto que hay en el suelo, agrupados unos sobre otros. Es un espectáculo dantesco al que llevo asistiendo como acompañante más de un año y todo sigue igual, bueno, ¡igual no! Yo diría que peor pues ahora con la COVID-19 están también con sus tapabocas.

“La mayoría de estos pacientes están inmunodeprimidos por el tratamiento invasivo al que son sometidos y por el deterioro que provoca el cáncer”, agregó.

“Estar ahí mirando a esas personas, muchas de las cuales están sufriendo dolores y un gran estrés psicológico, pues saben lo cerca que están de la muerte, y ver cómo los doctores o funcionarios del hospital lo ven como algo normal, me tiene el corazón roto y digo que lo ven como algo normal pues no pasa nada, y de mi queja nunca me dieron respuesta. Esos individuos saben el tipo de pacientes que están tratando y conocen además, mejor que nadie, el sufrimiento por el que pasan”, cuestionó.

“Ese día le dije a la de atención a la población: mire solo tienen que poner unas tejas de aluminio y hacer unos bancos de cemento para que se sienten; incluso le dije que si querían yo podía ayudar a construirlo. Pero todo quedó en el aire”,  señaló.

Melanio Ayax Borrero, indicó qué él, “además de acompañar a mi esposa que desgraciadamente tiene que pasar por ese infierno, soy un profesional que trabajó muchos años atendiendo a pacientes. Soy psicólogo clínico y conozco muy bien el sufrimiento humano y aprendí, pues tuve buenos profesores, a ponerme en el lugar del que está sufriendo, pero no sé si son las necesidades o la pérdida de valores lo que nos está volviendo insensibles, tan insensibles que ya casi no sentimos nada. Qué bueno sería que dejáramos de sentir tanto miedo y tuviéramos el valor de criticar estas cosas”.

“Esos hombres y mujeres enfermos no están haciendo una cola para comprar pollo, esas personas, muchas de las cuales están condenadas a morir, están haciendo una cola para tener una ilusión, están haciendo una cola para luchar por la vida, por esa vida que a muchos se les está yendo entre las manos”, dijo y expuso las siguientes interrogantes:

“¿Dónde está el amor por el prójimo? ¿Dónde están los sentimientos? ¿Dónde está la ética? ¿Dónde está la humanidad? ¿Dónde está la solidaridad que tanto repartimos por el mundo?”.

“Los hoteles que están haciendo en la calle 70 en Playa tienen unas cercas hechas con miles de tejas de aluminio y con menos de la mitad de los bloques y el cemento del muro que derrumbaron recién construido ahí mismo, podían haber hecho los bancos de concreto fríos y toscos, donde esas personas enfermas descansarán antes que una aguja de acero les rompiera la piel para sacarles sangre”, denunció.

“(…) escribo estas cosas que me duelen y que veo proliferan a diario. Quisiera escribir sólo sobre la vida, el amor, quisiera llenarlos de alegría y de esperanza, pero ¡cojo…! No puedo dejar de decir estas cosas que llevo dentro, y si algún hijo de puta va a criticarme: puede un día de lluvia temprano en la mañana llenarse los zapatos de hierba y fango frente a la entrada de los bajos del laboratorio clínico del INOR (Instituto de Oncología y Radiobiología)”, concluyó.

 

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