Otras madres cubanas no llevarán a sus hijos a la escuela por altos precios de la merienda

Esta madre asegura que no tiene cómo pagar la merienda de sus hijos, por lo que en la tarde se quedan en casa. Como ella hay muchas que apenas pueden garantizar una alimentación digna para sus hijos
Madre cubana con sus hijas
 

Reproduce este artículo

Yanet, una madre cubana como otra cualquiera, asegura que sus hijos se quedan por la tarde en la casa porque no tiene cómo comprarles una merienda para que la lleven a la escuela.

“Yo tengo que joderme bastante para dar una alimentación medio que digna a mis hijos, porque tengo dos. No hay refrescos, no hay galletas ni sorbetos, menos mayonesa o mantequilla, el queso ni hablar; caballero, no hay nada”, aseguró en redes sociales.

Su hijo más pequeño está en tercer grado. La sesión vespertina a la que no asiste es de 2:30 a 4:30 p.m. La profesora incluso regañó a su hijo por no ir diciéndole que su madre era una “gusana”, y ella le contestó: “sí, soy orgullosamente gusana”.

Varias madres cubanas han tomado la misma actitud, en vista del aumento de precios y la escasez de productos que, como bien dice Yanet, hace difícil mantener una alimentación digna en los hogares.

La llamada “Tarea de ordenamiento”, que en realidad vino a desordenar más la vida de los cubanos, contempla un incremento de los salarios hasta un mínimo de 2100 pesos, en cambio los nuevos precios se han disparado enormemente.

En el grupo de Facebook La Lisa… De ahí somos, la cubana Arahi Hutchion compartió una publicación donde afirma que, tras el incremento de los precios, resulta prácticamente imposible cubrir el transporte y alimentación de sus dos hijas para que asistan a clases.

Arahi Hutchion, señaló que “como ciudadana de este país, soltera, ama de casa y madre de dos niñas que se encuentran en edad de estudio, una de 9 años y la otra de 16, quiero comunicarles que hoy llevé a mi hija menor a la escuela, como es costumbre, me detuve a comprar su merienda y para mi asombro lo que anteriormente compraba con $10, lo tuve que comprar al precio de $22. Lo mismo: dos panes con mayonesa y un refresco, esto fue algo que me impactó y me causó asombro”.

“Mi pregunta es la siguiente: ¿De dónde voy a sacar $22 pesos diarios para la merienda de una de mis hijas?¿De dónde voy a sacar los cuatro pesos diarios para que la mayor se dirija a su escuela?”, preguntó la madre cubana.

“Con esto que me sucedió en el día de hoy, creo que mi hija no podrá recibir clases todos los días cómo está establecido por este gobierno y como debe de ser, ya que yo no cuento con un salario básico que me ayude a proveer a mi hija de una simple merienda escolar”, afirmó.

Y añadió: “Mi gobierno habla de los niños de Cuba con gran orgullo y se manifiesta de que los niños son la esperanza del mundo como diría José Martí. Es una pena que mis hijas a partir de mañana no vayan a clases hasta tanto el gobierno no le dé una respuesta a mi caso, ya sea con una ubicación laboral o con una ayuda que me permita como madre suplir las necesidades básicas para que mis hijas se incorporen nuevamente a sus estudios”.

En medio de una profunda escasez y desabastecimiento, el régimen cubano ha disparado los precios de bienes de consumo básicos y servicios, que son cada vez más inasequibles por la mayoría de los ciudadanos.