“No tener piernas no me limita”: hace deportes y tumba cocos
Un joven camagüeyano perdió sus dos piernas en un accidente cuando tenía 15 años de edad, pero eso no ha sido un impedimento para realizar varios deportes y tumbar cocos desde lo alto de las palmeras
Reibel Aramís Bacallao Aguilar. Fotos: Yahily Hernández/Juventud Rebelde
 

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El joven camagüeyano, Reibel Aramís Bacallao Aguilar, residente en el Callejón Peña, sufrió un grave accidente cuando era un adolescente de 15 años. El Rubio, como es conocido entre sus amigos, pretendía realizar un viaje en tren con destino a Manzanillo junto a su tío Alexander el 15 de noviembre de 2013.  

Ese día “perdí las piernas, pero volví a nacer”, afirmó el cubano de 23 años.

Durante una entrevista para el periódico oficialista Juventud Rebelde, recordó. “Cuando vi llegar el tren salí corriendo como bólido para subirlo, pero resbalé y mis piernas quedaron aplastadas sobre las líneas”.

El Rubio, aseguró al citado diario: “Nunca olvidaré a la doctora que iba en el tren, quien no solo me dio los primeros auxilios, sino que me acompañó hasta el pediátrico —Hospital Eduardo Agramonte Piña—, adonde llegué con dos de hemoglobina, pues me desangraba a chorro… pero los médicos no permitieron que perdiera toda la sangre".

“Allí recibí todo tipo de asistencia, y aunque pocos me crean, recuerdo cada momento como si fuera hoy porque nunca perdí la conciencia, solo cuando vi a mi madre Iyolexys”, contó el joven a la periodista Yahily Hernández Porto.

“Mi abuela Mercedes y mi familia corrieron para el hospital, mientras que tío casi muere de la tristeza y del susto. Incluso tuve que darle ánimo y pedirle varias veces que dejara de llorar, porque yo no me había muerto”, relató.

Reibel Aramís Bacallao Aguilar -quien según contó no se adapta a las prótesis-, asegura que sobre la silla de ruedas es un cohete. “Siempre fui bellaco, intranquilo, rápido para andar, y te aseguro que no he cambiado”, subrayó.

“No tener piernas no me limita”

 

Para este camagüeyano los deportes son unas de sus pasiones. “No tener piernas no me limita. Bateo bien, corro rápido en mi silla y cojo base casi siempre. En el baloncesto me dicen la liebre, y el deporte que más me gusta es el tenis de campo; hasta formo parte de la preselección del equipo nacional, gracias al esfuerzo de mi entrenador Yosvanis, de la Aclifim (Asociación Cubana de Limitados Físico—Motores), y del Inder (Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación)”.

También asegura que es independiente “en lo personal y en lo económico. Tengo una chequera, pero lo mismo tiro una placa que un repello o entro arena para una casa. Hago de todo. No tener piernas no es impedimento para estar activo”.

Sobre la afirmación de que “tumbas cocos” desde lo alto de las palmeras señaló: “Un día mis primos me retaron porque pensaron que no podía. Ellos no lo lograron, pero yo sí, y hasta el sol de hoy. Me halo hacia arriba con las fuerzas de los brazos mientras me agarro bien fuerte con lo que quedó de mis piernas, y para abajo todos los santos ayudan”.