Negligencia médica y falta de medicamentos en Oriente

 

Una serie de testimonios recogidos, cámara en mano, por ADN Cuba muestran la lamentable situación de la Salud Pública en los municipios orientales de El Cristo, Jiguaní, Palma Soriano y Songo La Maya.

Mientras el gobierno cubano sigue presumiendo de los niveles de excelencia de la atención sanitaria en la isla, y convierte las misiones médicas en el extranjero en fuente de divisas a costa de un nuevo sistema de esclavitud moderna, en las provincias orientales los enfermos se quejan de numerosas deficiencias.

Las críticas abarcan desde la escasez de medicamentos hasta demoras en el servicio, malos diagnósticos, pésimas condiciones de ingreso e incluso negligencias médicas graves, que el gobierno intenta cubrir con un manto de silencio post mortem.

Los testimonios son concluyentes: no hay ambulancias ni equipos indispensables, no hay medicamentos, las listas de espera para operarse, incluso por problemas urgentes, se alargan. Todos los entrevistados aseguran sin ambajes que la atención es pésima: "vas a la farmacia a buscar medicinas y no hay, vas a ingresarte y no hay camas". Otra denuncia que en Palma Soriano sólo hay un cuerpo de guardia cumpliendo funciones de hospital general.

Otros denuncian varios fallecimientos a consecuencia de un mal diagnóstico, incluido muertes de menores, que no son reportadas, en un hospital de Contramaestre. Otra entrevistada asegura que su prima murió por contaminación del yodo en Bayamo.

La provincia Santiago de Cuba parece ser una de las más afectadas por la falta de instalaciones y asistencia ante las recientes epidemias de dengue y zika. Las autoridades se han visto en la obligación de improvisar algunos establecimientos, antes en desuso, porque los centros médicos no dan abasto.

Personas ingresadas, que aún no han recibido un diagnóstico claro, han sido obligadas a permanecer en albergues improvisados hasta siete días, con la amenaza de recibir multas.

En La Maya, por ejemplo, hay actualmente tres locales que sirven de centros de ingreso, uno de ellos es el policlínico de la localidad, los otros dos son la Villa Deportiva, actualmente en ruinas, y el Palacio de Pioneros.

En ambas instalaciones las autoridades sanitarias han instalado camastros con palos amarrados para colgar los mosquiteros, o un grupo de literas.