Misiles aire-tierra: así llaman los tomadores de Jaimanitas al ron del Estado

En Cuba, el ron alcanzó precios estratosféricos este 2021, y los tomadores buscan cómo procurarse la bebida a toda costa.
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Los “misiles aire-tierra” comenzaron a venderse a la población antes del 24 de diciembre, por la libreta de racionamiento, y dejaron despejada una duda de quién podría beber ron durante las fiestas decembrinas, debido al precio de todo, especialmente las bebidas alcohólicas, tras el fracaso de la Tarea Ordenamiento.

La solución la dio el Estado, sacando a la calle miles de pomos plásticos cuya forma recuerda a la de un misil, pomos de un litro con ron fabricado por la industria cubana. Y todos los núcleos familiares tendrían acceso a ellos a un precio de ciento treinta y dos pesos, un gran alivio para la gente de bajos recursos. Los borrachos de Jaimanitas inmediatamente lo bautizaron con el sobrenombre “misiles aire-tierra”.

Es bien conocido que el alcoholismo es uno de los grandes males sociales en Cuba, y que para las personas de bajo recursos se ha vuelto la única válvula de escape a la frustración y a los caminos sin salidas, por eso la aceptación que tuvo esta iniciativa.

Chiqui es un borracho habitual de la calle Tercera; hace años fue salvavidas en la playa de Guanabo y hoy está sin empleo, dice que fue el primero en llamarle así.

“La llamé misil aire-tierra porque ahora estaba de pie y después estaba en el piso. Me tomé uno el 24, otro el 25 y otro el 26. Descansé un par de días para hacer una pincha y buscarme unos pesos para artillería. Empecé el 30 de nuevo, ahora no paro hasta mi cumpleaños, que es el 11 de enero”.

Kiki, que bebe frecuentemente con el Chiqui, explicó que estuvo comprando todo el verano la botella de ron Especial a 700 pesos, y la “Yutong” de esa misma marca a 1200, y fue mucho dinero. “Yutong” es el vocablo utilizado por la imaginación popular para nombrar las botellas grandes de un litro, pero con ron de mayor calidad.

Visto así, el misil aire-tierra es una especie de “Yutong de bajo costo”, aunque la totalidad de los borrachos entrevistados para este trabajo lo prefirieron ante que a las distintas marcas de rones cubanos que se ofertan en las tiendas MLC y luego se revenden en la calle a precios de espanto.

“Yo me estaba rompiendo la cabeza con la bebida del fin de año”, dice Kiki, “por el precio que había alcanzado el ron, porque mi esposa y yo nos tomamos una botella de ron diaria, ¡700 pesos cada botella!, a ese ritmo no hay borracho que aguante. Con este ron el estado nos salvó la campana”.

Es tradición para muchos cubanos de barrio comenzar los festejos el 24 de diciembre y no parar hasta el Año Nuevo. Al matrimonio de Luisa y Alberto le cuesta parar la fiesta el 6 de enero.

Ambos tienen 25 años de casados y viven en Jaimanitas. Trabajan en la fábrica del vidrio, en La Lisa. Debido a su trabajo solo beben los fines de semana y en los cumpleaños, aunque confiesan que, si llega algún pariente a la casa, o si reciben una buena noticia, tienen que buscar una botella y poner música.

“Es que los cubanos somos así: guaracheros”, dice Luisa y sale del cuarto con un misil aire-tierra para estrenar. Lo abre, sirve un trago, luego levanta el pomo plástico y lo enfoca a la luz. El líquido amarillo tornasolea con los rayos de sol.

Su esposo Alberto, que tiene el vaso lleno de ron del otro pomo que acaban de tomarse, asegura que ese ron extrañamente no da resaca, quita el hambre y da una nota estelar. En broma dice que además de las vacunas es lo mejor que han inventado los cubanos en este 2021. “Cinco vacunas y un misil aire-tierra… por cantidad”, dice y se da un trago largo.