Madre de diplomática cubana denuncia venta de carne podrida

La psicóloga Carolina de la Torre, madre de Johana Tablada de la Torre –subdirectora para EEUU del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba–, denunció que en un establecimiento estatal intentaron vender carne podrida a los ciudadanos
Carolina de la Torre e imagen de referencia de carnicería estatal en Cuba. Fotomontaje: ADN Cuba
 

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La psicóloga Carolina de la Torre, madre de la diplomática Johana Tablada de la Torre –subdirectora para Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (Minrex) –, denunció que en un establecimiento estatal intentaron vender carne podrida a los ciudadanos.

La intelectual criticó también que, en el Día de Reyes, la televisión oficialista emitiera en la mañana un reportaje sobre que la supuesta “fortaleza de Cuba está en el uso de la ciencia y la técnica para la producción agropecuaria”.

“Me imagino a mi difunta madre diciendo (hace más de 20 años) '¡Eh ave María! Qué pena el socialismo, tan bien intencionado y tan aburrido; aquí crece un boniato más de 3 libras y ya es noticia. ¡Eso no debería ni publicarse, debería ser parte de la rutina agropecuaria del país!'”

Esto dio el pie a Carolina de la Torre para compartir una historia que ilustra cuan lejos de la realidad, estás los medios de propaganda del régimen. A la madre de la diplomática castrista, “una amiga” le contó que “participó en una cola para comprar cerdo en el centro de venta de productos alimenticios La Verbena”.

A propósito de la campaña gubernamental para vender de manera regulada algo de carne en los días festivos de fin de año, en el mencionado establecimiento se había formado una cola de varios días con todas las anotaciones y pases de lista usuales por estos días de escasez.

“Según traían cerdo se iba vendiendo y la cola seguía marcando para continuar. El 31 llega un camión con una carga tan estropeada que el administrador no la quiere recibir por su pésimo olor a podrido”.

En el lugar se armó una discusión, en la que salió a relucir que la carne que pretendía distribuir el Estado para la venta a la población en La Habana, la traían de la centra provincia de Cienfuegos, y que antes estuvo en Bauta (Artemisa).

Según el testimonio, los ciudadanos se plantaron diciendo que el lleva y trae con el alimento en mal estado no era culpa de ellos: “traigan a un responsable, (…) de aquí no nos vamos sin carne”.

Mientras algunos decían que “no tienen que empezar a retratar” para denunciar en redes, y “dejen los celulares”, los más afectados continuaban protestando.

“Yo soy combatiente y no fue para esto que luché”, o “ahora dirán que es por el bloqueo”, fueron algunos de los parlamentos que se escucharon.

“Todo fue cogiendo calor, fueron llegando funcionarios de más nivel”, aseguró De la Torre.

Al final, ante el descontento ciudadano, y la posibilidad de que denunciaran en redes sociales que el régimen les estaba vendiendo carne podrida, el conflicto “se resolvió”.

Carolina de la Torre asegura que “trajeron carne de importación, limpia, envuelta en papel adecuado, fresca. Carne decente”.

No es la primera vez que la madre de Johana Tablada, subdirectora del departamento para Estados Unidos del Minrex, se expresa libremente criticando la situación cubana.

En diciembre denunció el mitin de odio contra la activista y reportera independiente, Iliana Hernández. En su Facebook, Carolina de la Torre compartió lamentables imágenes del ataque que recibió la opositora en su vivienda.

La madre de la diplomática castrista no pudo quedarse callada ante la agresión y escribió: “Yo no sabía ni quién era Iliana Hernández. Pero sí sé que nunca se ha resuelto nada que no sea descrédito, grosería y odio con los actos de repudio”.

Luego, lanzó varias preguntas: “¿Es verdad esto que he visto? ¿Las feministas más activas están tranquilas con este método? Qué desilusión”.

Ya en octubre, la psicóloga de 73 años había lamentado el regreso de estos mecanismos de represión contra los disidentes de la isla.

“Si algún día alguien me ve en un acto de repudio, gritando e insultando a jóvenes que se quieran pacíficamente expresar, ni lo piensen: me amarran, me repudian de vuelta o me llevan a un hospital mental porque estaré fuera de mí”, dijo entonces.

Además, recalcó su deseo de libre expresión en la Isla, a pesar de las diferencias de criterio que pueda existir: “he empeñado mi vida trabajando aquí y ni siquiera estoy de acuerdo con todas y cada una de las ideas de los que piensan diferente al gobierno, pero quisiera saber que se pueden expresar”.