Madre cubana: "se me está pasando la vida"

Una madre cubana identificada como Yanelys Benítez Tápanes explotó en redes sociales: "¡ya no aguanto más! ¡no quiero seguir esperando para poder vivir!".
Madre cubana: "se me está pasando la vida"
 

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Una madre cubana identificada como Yanelys Benítez Tápanes explotó en redes sociales: "¡ya no aguanto más! ¡no quiero seguir esperando para poder vivir porque se me está pasando la vida!".

En un gesto de desahogo, Benítez Tápanes contó una síntesis de su vida, reconociendo que, aun en sus mejores tiempos, vivía limitada, con un salario que nunca satisfizo sus necesidades.

"Cuando era niña, vivía en el campo, rodeada de familiares, era feliz, dentro de lo que cabe. Vivía en una casa de tabla de palmas, techo de guano y piso de cemento. No teníamos refrigerador, ni lujos, pero no faltaba la comida. Siempre con un solo par de zapatos para salir y un vestido, porque mis padres estaban construyendo una casa en la ciudad y había que sacrificarse para poder vivir mejor ¡Y lo hicimos! Vine a vivir a la ciudad con 11 años, casa nueva, muebles nuevos, refrigerador ¡Al Fin!" rememoró.

Sin embargo, según su relato, al cumplir los 12 años su felicidad vio un temprano fin, pues "llegó el periodo especial", y aunque sus padres "se las arreglaron para que siempre tuviéramos qué comer, las carencias eran sin límites".

"Me dije que iba a estudiar para no pasar más carencias y cuando me gradué, ganaba 148 pesos y ya tenía a mi primera hija", continúa su recuento Benítez Tápanes. Al ver que su salario era insuficiente, decidió habilitarse en FORMATUR como camarera de alojamientos y pasó a laborar en el sector del turismo.

"Por la propina claro, porque el salario seguía siendo una miseria, y viví mucho mejor, incluso me daba gustos y mi hija vivía con todo y hasta de más. Pero no podía ir a un hotel, ni conocer el mundo, ni comprar una casa", detalla.

Más adelante, Benítez Tápanes pudo pasar a ser la propietaria de una vivienda al heredar la de su padre, donde vive junto a sus dos hijas, pero alega que, no obstante, su situación es peor: "esta vez, es pobreza extrema".

"No puedo comprar ni una confitura a mi niña pequeña, me vuelvo loca buscando qué darle de comer, mi salario, que ya es de mi profesión, no me alcanza para comer diez días, ya tengo 44 años, estoy casi en la mitad de mi vida, ya se pasó mi juventud", lamenta.

Al ver su vida pasar y su situación empeorar, Benítez Tapanes siente que se acaban sus fuerzas: "ya me cansé de esperar tiempos mejores, estoy luchando día a día solo para sobrevivir, ya se pueden comprar casas y visitar hoteles y viajar. Pero el dinero no alcanza ni para comer, ya no quiero seguir sobreviviendo ¡quiero vivir sin que me regalen nada! De mi trabajo, quiero hacer planes futuros".

A pesar de sus esfuerzos, la madre cubana se siente "estancada", y alega que, además, está harta de no poder reclamar: "de no dormir a causa de los apagones, el calor, los mosquitos, me cansé de pagar medicamentos a sobreprecio, me cansé de hablar bajito por temor a las consecuencias, me cansé de decirle a mi hija 'no te lo puedo comprar, no tengo dinero'".

A su hastío se suma la ausencia de su hija mayor, que emigró para escapar de la situación actual del país y buscar un mejor futuro: "Como tantas familias, la mía también está separada, me cansé del estrés, de la depresión, del desespero".
 

 

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