Lis Cuesta celebra que exdirector de 'Alma Mater' marchó el 1ro de Mayo tras destitución

Como en un “auto de fe” de los tiempos de la Inquisición, el joven comunicador oficialista Armando Franco acudió a la convocatoria del Partido Comunista
Lis Cuesta aplaude a exdirector de Alma Mater
 

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Lis Cuesta, esposa del presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, celebró que el recién destituido director de la revista Alma Mater, Armando Franco Senén, marchara este Primero de Mayo en el desfile organizado por el gobierno comunista para tapar la represión.

“Ellos con su Revolución”, escribió Cuesta en Twitter al compartir fotografías de Franco Senén y otros empleados de Alma Mater en el desfile. Acompañó las imágenes con las etiquetas de campañas oficiales “#TeMolestaMiAmor” y “#CubaViveYTrabaja”.

La destitución de Franco Senén como director de la publicación estatal, ejecutada por la dirigencia de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), provocó la semana pasada polémicas en las redes sociales. Incluso hubo alguna protesta de comunicadores oficialistas, quienes veían en la antigua revista universitaria un ejemplo del “buen periodismo” que podría hacerse en la isla sin oponerse al gobierno.

Pero la presencia en el desfile oficial de Franco Senén y otros de sus colegas de la redacción de Alma Mater, como el periodista Max Barbosa Miranda, parece un “auto de fe” de la Inquisición medieval, una ceremonia pública en la que los condenados por el tribunal abjuraban de sus pecados y mostraban su arrepentimiento, lo que hacía posible su reconciliación con la Iglesia católica.

De esta manera, quienes hacen Alma Mater mostraron su lealtad al gobierno que, desde al menos una semana antes del Día de los Trabajadores, desató una ola de interrogatorios, arrestos, citaciones y vigilancia contra activistas, opositores y periodistas independientes, para evitar que salieran a las calles en esa fecha.


Alma Mater siempre estuvo simulando que jugaba con la cadena, queriendo mostrarse como algo gris dentro de la oscuridad, pero siendo al final funcional, muy funcional al sistema en general”, opinó el académico y periodista José Raúl Gallego en un comentario al post de Facebook con el que la revista informó la semana pasada la destitución de Franco Senén.

Sin sobrepasar los límites fundamentales trazados por el régimen, en los últimos tres años el recién destituido director había revitalizado en lo formal la vieja publicación de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), y permitió experimentar con otros lenguajes gráficos y periodísticos, para llevar el mensaje de “la Revolución” a las nuevas generaciones.

Mas, de acuerdo con un análisis más extenso publicado por José Raúl Gallego en su perfil de Facebook, no se debe olvidar que bajo la dirección de Franco “Alma Mater reprodujo la carta del ISA contra [el estudiante condenado por manifestarse] Abel Lescay, ridiculizó los testimonios de violencia de Leonardo Romero Negrín y Alexander Hall, presentó el 11J como una consecuencia del bloqueo y todas esas muestras de propaganda (no periodismo) y de falta de ética”.

Gallego agregó que “eso es lo que hacen con los jóvenes como Armando y como muchos de nosotros. Por tal de publicar dos o tres cositas tímidas, que solo pueden verse como algo bueno cuando tienes como punto de comparación al Granma, te obligan a ceder en tus principios y en tus concepciones publicando estas otras vergüenzas”.

Gallego expone que “el problema es estructural, porque la prensa está subordinada al sistema político en Cuba y eso no puede ser, (…) porque totalitarismo y periodismo son incompatibles”.

Por otro lado, el jurista Eloy Viera Cañive afirmó en Facebook que no hay “que ponderar nada dentro del ecosistema de medios estatales cubanos”.

Viera Cañive  considera “espuria” la discusión sobre Alma Mater, así como la purga de su director. “Dejémonos de juego, el problema no es de historia, no tiene nada que ver con la prensa, mucho menos con la FEU (…) Dejemos los relativismos”.

Lo esencial, según el jurista, es que “para el totalitarismo, el periodismo es un enemigo. Por eso solo es tolerada la propaganda con límites más o menos amplios dependiendo de las necesidades políticas de los totalitarios”. Agregó que “los totalitarismos no dudan en fagocitar a sus mejores y más activos sirvientes. Tampoco dudan en fagocitar a cualquiera que les adverse”.