“Laboratorios Gravi” y su pasta dental que desbancó a la Colgate

Ahora que la pasta dental brilla por su ausencia en Cuba, este artículo recuerda a los Laboratorios Gravi y su exitoso producto, que desbancó a la Colgate en la isla durante casi todo el tiempo que existió, antes de que la "revolución" acabara con ella
Certificado de los laboratorios Gravi
 

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En tiempos de tantas carencias y la desaparición casi total de la crema dental, cuando el precio de un tubo de pasta “Colgate” oscila entre 12 y 15 CUC, considero oportuno desgranar esta crónica que muestra el empuje que presentaba la industria netamente cubana antes de 1959 y los derechos de que gozaban los trabajadores, amparados ellos en la “Constitución de 1940”.

Ignacio López Trelles, fundador de la compañía y su principal producto

Creada en 1925 por Ignacio López Trelles, en su farmacia “La Central”, en el pueblo de Jovellanos, Matanzas, la pasta dental “Gravi” superó en ventas en la isla a la prestigiosa Colgate.

El origen del nombre ha sido motivo de muchas anécdotas, pero la más acertada, según me narró Ignacio López Quintero, nieto del creador, es que nace de una combinación de letras.
 
- Una de mis tías me explicó que a mi abuelo le gustaba hacer esto. Buscaba un nombre corto y que pegara fácilmente. Ya lo había utilizado en un complejo vitamínico de su invención, al que nombró “Gaduz”. Del nombre de la pasta tomó el suyo la compañía: “Laboratorios Gravi S.A.”, con capital 100 por ciento cubano.

“La Gravi”, como bautizó el pueblo a la compañía, no solo producía pasta dental. La firma llegó a tener más de 15 líneas de producción, dentro de ellas el jabón de lavar “Rina”, que desde los 50 competía en sus ventas con otras compañías extranjeras que elaboraban este tipo de productos.

Desde 1933 contaba con oficinas en la capital del país, ubicadas finalmente en 26 y Kholy, donde hoy radican las oficinas de “Diseños Ciudad de la Habana”.

Asociación Cooperativa y un ventajoso Convenio Colectivo de Trabajo 
 
En 1945 los trabajadores de esa industria fundaron una “Asociación Cooperativa” y su reglamento establecía que tenían derecho a préstamos sin que mediaran intereses de ningún tipo y podían comprar los productos que se elaboraban  allí a precio de costo.

Mientras el régimen en la isla, tras 60 años en el poder, aboga “por la seguridad alimentaria”, el reglamento de la Asociación Cooperativa de La Gravi, admitido también por la directiva de esa empresa, terminaba con la frase: “Por nuestra independencia económica”.

Cuenta Julián Morales Sánchez que en 1948 Bienvenido Morales Bravo fundó el Sindicato de Trabajadores de la Gravi y que en 1950 logró firmar con la patronal un ventajoso “Convenio Colectivo de Trabajo”. Muchos se asombrarían al conocer de este trato. Pensarían que es putativo del régimen que en 1959 se estableció en Cuba, pero nada que ver.

El Convenio:

-Establecía 40 horas de trabajo semanal con el pago de 48 horas a trabajadores de oficinas y se aplicaba en los meses de junio, julio y agosto a los de las áreas productivas.

-Las horas extras se pagaban a razón de hora y media, que se computaban para el descanso anual.

-Un mes de descanso retribuido al año.

-Si por necesidades de la empresa un trabajador era movido de puesto de trabajo se le abonaría por el de mayor salario. 

-Si por causas ajenas a los trabajadores se suspendía una jornada de trabajo la empresa tendría que abonar el salario completo de ésta. 

-Todas las plazas serían cubiertas por la antigüedad en el escalafón, sin que pudiera ocuparla nadie ajeno a la empresa.
  
El 11 de julio de 1960, de la mano del interventor Augusto Enríquez, comenzó el principio del fin de los “Laboratorios Gravi S.A.” y de su preciada pasta dental.Fue el preludio del gran zarpazo dado por Fidel Castro a la industria cubana en octubre de ese propio año.

Situación actual de la producción y distribución de la crema dental en Cuba
 
Según declaró a la Agencia Cubana de Noticias (ACN) Betsy Díaz Velázquez, ministra de Comercio Interior, en el último semestre del año 2019, al “intensificarse el bloqueo económico”, la producción de crema dental se vería afectada en un 50 por ciento.

En este 2020, según declaraciones realizadas a inicios de año por Eloy Álvarez Martínez, ministro de Industrias, y Mirla Díaz Fonseca, vicepresidenta del Grupo Empresarial de la Industria Ligera, la elaboración de este producto debería estabilizarse a partir del mes de mayo, pues ya estaba garantizado el financiamiento de la materia prima para ello.
 
Pero como apunta un refrán cubano, “del dicho al hecho va un largo trecho”. La realidad contradice tales aseveraciones.

En el país, hasta el mes de junio, solo se había distribuido, y por única vez en lo que va de año, un tubo o dos de crema dental por núcleo familiar. Venta que se realizó a “precios no subsidiados”, eufemismo que utilizan para enmascarar el elevado precio al que se vende al pueblo.

Es imprescindible señalar que, aun cumpliendo con el plan anual de crema dental que se pretende producir (300 toneladas métricas al mes), esta cantidad seguirá siendo insuficiente para los más de 11 millones de personas con que cuenta el país.

Comparación imprescindible

Desde hace años la producción de pasta dental en Cuba no satisface la demanda de la población, que se ve obligada a comprar productos de importación, cuyo precio puede llegar a los 44 pesos (cerca de dos dólares), más de un día de trabajo del salario medio en el país.
 
En contraste, los “Laboratorios Gravi S.A.” mantuvieron una progresión constante en la elaboración de todos sus productos y muy en especial de su pasta dental “Gravi”, que mantuvo siempre una óptima calidad.
  
En el año 1936 su producción estuvo por encima del millón de unidades, en 1950 superaba los 13 millones y para 1957 estaba por encima de los 20 millones.
 
Sus precios eran de 5, 10 y  20 centavos (chico, mediano y grande). Un precio cien veces inferior al que hoy vende el régimen cubano. “Laboratorios Gravi S.A.” son una muestra más que fehaciente de la superioridad de la iniciativa privada sobre la estatal.