La cara de San Isidro que la dictadura cubana oculta

El régimen somete a descrédito la labor y el prestigio del Movimiento San Isidro en la barriada que le da nombre. Abu Duyanah, colaborador de ADN Cuba que estuvo en la protesta, ofrece su opinión sobre estas maniobras
La cara de San Isidro que la dictadura cubana se empeña en ocultar
 

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Los miembros del Movimiento San Isidro (MSI) llevan más de dos años siendo víctimas de acciones represivas del régimen de los Castro, represión que en las ultimas semana se ha intensificado a raíz de la protesta pacífica que protagonizaran algunos de ellos en la sede del movimiento exigiendo la libertad del rapero Denis Solís.

Este 13 de diciembre el diario oficialista Trabajadores publicó, bajo el titilar "La cara culta de San Isidro", un artículo que se suma a la ola de difamación que por estos días llevan a cabo los medios de comunicación y propaganda del régimen contra los miembros del MSI y los otros que participaron en la protesta.

Lo primero que salta a la vita del título "La cara culta de San Isidro", es que el discurso oficialista considera que en la barriada habanera de San Isidro hay una cara inculta, y no hay que leer más para imaginarse a quién, por omisión, está haciendo referencia.

Con la tremenda dosis de mentiras que caracteriza a los medios del castrismo, el texto intenta dar la impresión de que en San Isidro todo está bien, aunque la realidad es que por ser una localidad marcada la marginalidad, sus residentes han hecho suyos los reclamos del MSI, algo que demostraron durante los 10 días que duró la protesta, a través de disímiles muestras de solidaridad.

Para intentar darle legitimidad a su discurso, Trabajadores recure a personajes afines a la dictadura cerca del lugar, como Adán Perugorría Lafuente, hijo del actor Jorge Perugorría, quienes poseen una galería de arte y un restaurante en dos de los inmueble de San Isidro.

"Hay que aprender a funcionar más rápido, porque surgen vacíos en las normas legales que las pueden aprovechar quienes pudieran tener otros propósitos menos nobles", declaró Adán Perugorría a Trabajadores, montándose en el discurso del régimen, como bien se puede esperar de alguien que comulga con el opresor.

Recordemos que desde hace cinco años los Perugorría, con todo el apoyo institucional, trabajan en la galería Gorría, un negocio de familia concebido con la colaboración de la estatal Oficina del Historiador de la Ciudad, bajo la cuartada de los proyectos de desarrollo local, sito en San Isidro no. 214.

Según Adán, el objetivo de la galería Gorría "es revalorizar el sur de La Habana Vieja mediante la cultura", y esto lo dice mientras posee la licencia de trabajador por cuenta propia que acredita a su familia como propietaria del restaurante que se ubica contiguo a ese espacio.

Mientras personajes como este se prestan para hacerle el coro a la dictadura, los miembros del MSI y los que se le sumaron en la protesta para exigir la libertad de Denis Solis, continúan sufriendo la represión del régimen, y los residentes de San Isidro siguen sin los medios para salir de la pobreza y padeciendo la terrible exclusión social a la que han sido sometido durante más de seis décadas de castrismo.