La canasta normada del cubano "descubre" el aceite envasado

Hasta el presidente Díaz-Canel está involucrado en la decisión de distribuir el aceite en envases de plástico, en vez de a granel.
Aceite cubano en envases de plástico
 

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Un extenso artículo publicado en el diario Granma, órgano oficial del Partido único de Cuba, informó esta semana de que a partir de noviembre los residentes en La Habana recibirán en envases plásticos sellados de 500 mililitros el aceite de la canasta familiar normada.

La medida, que se presenta como "una buena noticia en materia de consolidación de las normas vigentes en Cuba para la protección al consumidor y de la política para la inocuidad de los alimentos" responde a la instalación de una nueva línea tecnológica para el envasado en la Empresa de Aceites y Grasas Comestibles (Aceicom) de la capital, de acuerdo con un reporte de Canal Caribe.

Algo absolutamente normal en cualquier otro país, como la circulación del aceite en envases y no a granel, es presentado por la prensa oficialista como un gran paso de avance económico, que involucra nada menos que al propio presidente Miguel Díaz-Canel, quien habría chequeado personalmente un programa de inversión a cargo del Centro Nacional de Envases y Embalajes.

Términos como "hoja de ruta", "indicaciones presidenciales", "bases conceptuales", "Lineamientos" partidistas y "consultas con expertos" jalonan la información, que anuncia como un hito económico y un "salto cualitativamente superior" la posibilidad "de que las familias habaneras, y con posterioridad las del resto del país, comiencen a recibir ya el aceite envasado".

Por su parte, el diario independiente 14ymedio entrevistó a varios cubanos sobre la medida. El reclamo generalizado es que la cantidad que se entrega "por la libreta" no alcanza para satisfacer las necesidades alimentarias básicas.

El nuevo envase plástico no sólo permitirá, como anuncia la prensa oficialista, preservar la calidad del producto sino, sobre todo, evitar una práctica común entre los bodegueros cubanos que suelen repartir a la población una cantidad menor de lo que corresponde por la cuota y para vender luego el sobrante. Por el momento, sin embargo, ese tipo de robo sólo podrá ser evitado en la capital, pues el resto de las provincias mantiene la distribución normada a granel.