Fiscal cubana reconoce que el pueblo critica al régimen en las colas

Al parecer fue un pequeño lapsus, o ataque de sinceridad por parte de la joven fiscal
Fiscal cubana reconoce que el pueblo critica al régimen en las colas
 

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La fiscal del grupo de procesos penales en Isla de la Juventud, Laura García Quesada, reconoció este miércoles que hay personas que durante las colas "terminan hablando mal del sistema".

La funcionaria del régimen fue entrevistada por un periodista del oficialista diario Victoria, para continuar con la ofensiva desatada contra "acaparadores, coleros y revendedores", sin embargo, parece que los nervios la hicieron decir verdades.

En la nota, García Quesada expresó: "cuando vas a una cola pasas por tres vertientes: terminas hablando mal del sistema, alteras la cola o sales con el producto en mano. El Estado pone todo cuanto tiene en las tiendas y el objetivo es que llegue a la gran mayoría, pero debido a estas personas que compran para revender, se afecta parte de la población".

Al parecer fue un pequeño lapsus, o ataque de sinceridad por parte de la joven fiscal.

Luego continuó hablando de todos los artículos del Código Penal cubano dedicados a los llamados coleros, que no son más que algunos cubanos de a pie sobreviviendo.

"Trabajamos por el Código Penal, además de indicaciones puntuales de la Policía o la Fiscalía, contra tipicidades delictivas como especulación y acaparamiento, actividad económica ilícita, desacato contra los oficiales, díganse atentados, resistencia, desobediencia y tráfico de monedas", añadió.

El gobierno cubano y los medios oficialistas llevan semanas recrudeciendo sus ataques contra los llamados coleros, que no son más que seres humanos que revenden artículos para sobrevivir; quien no quiera comprarles puede hacerlo, no es obligado.

Un artículo del estatal Juventud Rebelde volvió a  tildar a los coleros como un virus, comparándolos con la pandemia actual. 

Bajo el título: El «colerovirus» sí tiene cura, el periodista Norland Rosendo intenta justificar los problemas actuales de desabastecimiento culpando a los coleros-acaparadores-revendedores, como él los llama.