Familias en condiciones infrahumanas sobreviven en Hotel Perla, de Morón, bajo amenazas de desalojo

Bajo amenazas de desalojo, estas 15 familias que viven en viejo edificio de Morón, podrían quedarse en la calle.
Familias sobreviven en Hotel Perla, de Morón, bajo amenazas de desalojo
 

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A cientos de kilómetros de la capital de Cuba, varias familias sobreviven en el antiguo Hotel Perla, de Morón, en la provincia de Ciego de Ávila, debido a las pocas posibilidades que ofrece la Vivienda en la isla. En una transmisión directa en la red social Facebook, la usuaria Dairis González, quien se define como defensora de derechos, compartió imágenes de 15 familias que viven bajo la amenaza de ser desalojadas del lugar.

Con más de 2278 reproducciones, el alcance de las imágenes ha logrado que personas de diferentes lugares se solidaricen y denuncien esta realidad.

Para muchos, construir por esfuerzo propio no es una opción. No lo permiten sus ingresos, en un país donde el salario medio se calcula en unos 35 dólares. 

"Mujeres valientes la vida las va recompensar con libertad y un mejor futuro en una Cuba libre", les dice un usuario. 

"Por Dios esto debe acabar ya cuanta pobreza hay en este país", escribió otro, mientras una tercera refiere: "Que tristeza el destrozo tan grande que han convertido a Cuba sus dictadores. Ve a ver si ellos viven igual".... 

En el video se denuncia el modo de vida de madres que, aun teniendo hijos con discapacidades, permanecen en un sitio totalmente deteriorado y sin aspiraciones de ir a "una vivienda digna", como establece la letra constitucional cubana.

Sin sensibilidad ninguna, hay quienes prefieren señalar al lado débil de la cuerda: "Siguen embarazada y no tienen donde vivir y pariendo..son.mas mala ellas que el comunismo". Como si las mujeres se embarazaran solas o fuera su culpa no tener recursos mínimos. 

 

Sobre el Hotel Perla del Norte, en un post de hace cuatro años, Rene Gallardo Companioni recuerda que está ubicado "en el mismo centro de Moron.... Nunca ha tenido presupuesto para repararlo el gobierno. Qué falta de respeto......!"

Por su parte la usuaria Leidy Bringa indica: "A mi me daría pena yo vivo moron toda mi vida y dejar destruir esa hermosura arquitectura, de verdad da pena. Sin poner fotos del interior donde vive la gente".

 

"La edificación de dos plantas, situada en la calle Coronel Hernández, muy cerca de la estación de trenes de la localidad, está en condiciones paupérrimas y en peligro de derrumbe. Sus ocupantes obtienen el suministro de agua y electricidad de forma ilícita", dijo a Radio Televisión Martí la periodista independiente Dairis González Ravelo, que visitó la instalación este martes para conocer detalles de la situación que enfrentan estas personas.

Precisa que, hasta ahora, “no ha venido ningún funcionario del Gobierno o del Partido” a interesarse por la situación de los residentes, “solamente han recibido la visita de inspectores de la vivienda para tratar de sacarlos”.

Misleydis Díaz Escalante, quien vive en el lugar con sus dos hijas pequeñas, una de dos años y otra de ocho meses de edad, cuenta que las 36 personas que residen en el lugar ocupan el primer piso, porque la planta superior perdió parte del techo y la escalera se derrumbó, lo que hace imposible el acceso. La mujer, que además convive con su esposo enfermo, sostiene que por años no han recibido atención de parte de las autoridades municipales.

No han sido los únicos. En 2017, junto a 18 adultos y siete niños -seis familias, incluida la suya-, al moronense de 105 años Elías Cruz Cruz lo estaba matando la espera. Aguardaban en la casona perteneciente a la Dirección Municipal de Cultura, la cual tuvo que ser transformada en comunidad de tránsito para damnificados por el huracán Irma. Provienentes del llamado Plan Hortícola, una vecindad en la que predominan las construcciones ilegales por esfuerzo propio; lo que los unía en esas largas horas era la espera por ayuda.

Ayuda, así, genérica. ¿De quién? De ese cuerpo impersonal que suele llamarse Estado y dijo que nadie quedaría sin amparo tras la hecatombe de aquel huracán. Ante el deterioro del fondo habitacional y la falta de acción estatal, sigue siendo la población la que padece y espera.