A falta de materias primas, la "imaginación e innovación" mantienen una fábrica cubana 

En tiempos de pandemia y escasez, el Complejo Lácteo de La Habana produce gracias a "la innovación y la imaginación", dice a la prensa oficial su director.
Complejo lácteo de La Habana
 

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Este 2 mayo el periódico Tribuna de La Habana, medio de prensa del Partido Comunista de Cuba en la capital del país, reseñó en un artículo publicado en su sitio web, el funcionamiento del Complejo Lácteo de La Habana y en especial el de la UEB Quesos Matilda.

"En esta oportunidad realizaremos un acercamiento a una de las áreas del Complejo Lácteo: la UEB Queso Matilda. Con una plantilla de 187 trabajadores, que laboran en actividades que van desde el acopio de leche hasta las producciones de los diferentes tipos de quesos, las cuales fundamentalmente están destinadas a la gastronomía y los centros de aislamiento".

En conversación con el Tribuna de La Habana, al referirse a la forma en que la COVID-19 ha modificado el quehacer diario de los obreros de la UEB Quesos Matilda, su director, Jorge Luis Souble Muñoz, comentó que "tomamos un grupo de acciones con trabajadores que pasan de los 60 años, y otros con alguna patología, que constituyen un riesgo estén transitando en la calle a diferentes horas. Son cerca de 30 obreros".

El directivo explica que en la unidad, en el marco de la pandemia, cuentan "con un plan de alrededor de 230 toneladas de Miragurt mensual, y llegamos hasta 240 mensuales. El plan de queso es de 180 a 200 toneladas, que tenemos prácticamente organizadas en esta etapa. El objetivo es incrementar las producciones para que puedan llegar a todo el pueblo".

Al referirse a las materias primas, dijo que aun cuando estos son tiempos difíciles y hay escaseces, "la innovación y la imaginación" los ha llevado a buscar nuevas alternativas.

 

"En estos momentos, a partir de la leche fluida, estamos elaborando el Miragurt. Se trata de un subproducto nuevo, también hacemos el requesón, la crema de queso, innovaciones que producimos para la alimentación del pueblo, a pesar de las escaseces".

En el caso específico del Miragurt hay que decir que se trata de un subproducto de la leche, un suero dulce que se prepara a partir del obtenido como consecuencia de las producciones de queso y al cual se le da un tratamiento a 85 grados de temperatura. A partir de ese momento se le adicionan distintas cantidades de leche, maicena, azúcar, conservante y los diferentes sabores, que son mantecado, plátano, vainilla, coco, fresa, chocolate, y caramelo".