Régimen desmanteló industria azucarera: ahora culpa a EEUU de pobres resultados

A pesar de que el castrismo desmanteló más de 100 centrales y condenó a las comunidades que tributaban a esas fábricas, sus funcionarios continúan fieles a la tradición de culpar a Estados Unidos de todo desastre económico y productivo en la isla
Ruinas de ingenio azucarero destruido por el castrismo. Foto: BBC
 

Reproduce este artículo

La ignorancia económica de Fidel Castro, y su voluntad para manejar todo aspecto de la vida económica y social en Cuba, se cobró una víctima histórica: la industria azucarera y la cultura asociada a esta. Pero, a pesar de que fue el régimen quien desmanteló más de 100 centrales y condenó a las comunidades que tributaban a esas fábricas, sus funcionarios continúan fieles a la tradición de culpar a Estados Unidos de todo desastre económico y productivo en la isla.

José Carlos Santos Ferrer, vicepresidente primero de la empresa estatal Azcuba, dijo que el embargo norteamericano “causa dificultades a la hora de acceder a créditos para los recursos de capital de trabajo, y más aún para los financiamientos a mediano y largo plazos”.

El directivo declaró al diario Granma, órgano del Partido Comunista que, por no poder utilizar el dólar estadounidense en las transacciones financieras internacionales, o tener cuentas de USD en bancos de terceros países, “implica un riesgo y un costo cambiario permanentes, ya que el producto es cotizado en dólares estadounidenses”.

También lamenta el funcionario “la imposibilidad de entregar el azúcar cubano en la Bolsa de Nueva York”, que representaría una desventaja al obligarlos “a la búsqueda de un destino final para nuestras exportaciones”.

Santos Ferrer continuó el rosario de calamidades que, según él, asolan a la industria azucarera por culpa del embargo: “el hecho de que los buques, después de tocar un puerto cubano, no puedan viajar a EEUU, obliga a reposicionar los barcos en otros puertos de carga, generalmente en lastre”.

También afirma que por las sanciones norteamericanas al castrismo las plantaciones cañeras han recibido solo el 40 % del fertilizante, el 30 % de los herbicidas y el 50 % del combustible necesario, “lo que impactará en más de un 35 % en la producción final”.

Al no tener la garantía de los recursos necesarios para las reparaciones de los centrales, hubo que buscar otras alternativas para recuperar laminados, tuberías, válvulas y otros insumos en plantas paralizadas hace varios años.

Añadió que, debido a la falta de combustible, se ha paralizado la zafra en varias oportunidades, provocando que se dejen de fabricar más de 7 500 toneladas de azúcar, y de generar más de 2,2 millones de pesos.

Lo cierto es que siempre hay otra explicación de la debacle que no apunta a la mala gestión del castrismo. Si como sucede en esta zafra las condiciones del clima son buenas, entonces aparecen otras cartas como los efectos de la pandemia de coronavirus, y el comodín de la crisis económico-financiera y energética, “acentuada por la intensificación del bloqueo” de EEUU.

Actualmente, según los datos publicados por el Granma, en la zafra participan 38 centrales azucareros, de los cuales 12 comenzaron a trabajar “de forma tardía, siete por humedad en los campos y cinco por la llegada atrasada de recursos”.

Ni siquiera se cumple el rendimiento industrial planificado, que en vez del 9,53 % previsto, solo logran el 8,62 %. Hasta el 30 de abril se había molido el 71 % de la caña planificada, mientras que se produjo el 68 % del azúcar previsto, informó el funcionario citado.

 

¿Quién destruyó la industria azucarera cubana?

El año 2002 fue el punto de giro hacia la definitiva caída de la industria del azúcar en Cuba. El empujón hacia el abismo se lo dio el gobierno encabezado por Fidel Castro, quien sin las subvenciones del bloque comunista de Europa del Este y atemorizado por los bajos precios del azúcar en aquellos años, se precipitó a cerrar 71 de las 156 fábricas que había entonces.

Según un reporte de la corresponsalía del diario español El País, el plan también incluyó la reducción en más de un 60% de las tierras dedicadas a cultivar caña (que eran la mitad de la tierra cultivable de la isla) y despidieron al menos a 100.000 trabajadores, un 2,5% de la población activa de Cuba.

Apenas 5 años después comenzaron a recuperarse los precios internacionales del azúcar, pero la destrucción de la industria por parte del castrismo ya era un hecho irreversible.