El sueño de Canel fructifica en Jaimanitas

En 2020 el presidente designado Miguel Díaz-Canel, en una de sus intervenciones más abucheadas en las redes sociales, preguntó a sus ministros: ¿cómo es posible que en todos los pueblos de Cuba no existiera algo tan sencillo como una guarapera?
El sueño de Canel fructifica en Jaimanitas. Foto: Cortesía del autor
 

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Cuando ya nadie se acordaba de aquel sueño, Jaimanitas despertó este domingo 28 de febrero con una guarapera. Para los habitantes del pueblo costero del noroeste de La Habana vino a ser como un oasis en medio del desierto.

En 2020 el presidente designado por el general Castro, Miguel Díaz-Canel, en una de sus intervenciones más abucheadas en las redes sociales, preguntó a sus ministros: ¿cómo es posible que en todos los pueblos de Cuba no existiera algo tan sencillo como una guarapera?

Fue por esos días cuando definió al limón como la base de todo y hubo una reñida disputa en las altas esferas para ver quien lanzaba el disparate mayor para garantizar alimentos. Que si la jutía, o el avestruz, quizás las gallinas decrépitas, la tripa y el cuy o curiel.

El esfuerzo de unos cuentapropistas de Jaimanitas, con la aprobación del delegado del Poder Popular, hizo realidad la quimera del presidente en este pueblo costero. Desde muy temprano se observa la cola, y a la gente con pomos y jarros tratando de paliar la crisis alimentaria con el nutritivo zumo de la caña de azúcar.

Pobladores a quienes nos acercamos, manifestaron “optimismo” por este nuevo proyecto alimentario en la comunidad y reconocieron que el guarapo se ha convertido de repente en el salvavidas por excelencia, idóneo para cualquier hora del día.

“Ya que el vasito de leche que Raúl Castro prometió todavía brilla por su ausencia, el guarapo ahora es la leche en Jaimanitas”, dice Elvira, una anciana de 72 años que carga dos pomos llenos y se apura para que lleguen fríos a la casa.

“El vaso cuesta 6 pesos y te lo puedes llevar, si lo dejas en el mostrador entonces cuesta 5. El pomo lleno sale en 35 pesos, ojalá que esto se mantenga y no suceda como todas las cosas en Cuba, que empiezan bien pero no duran”, se lamenta Elvira.

Otro cliente asiduo a la guarapera es un hombre de 34 años conocido como Pipa, vecino de la Vía Blanca. Asegura que es capaz de ingerir un promedio de 15 vasos de guarapo diarios.

“Me gusta. Es nutritivo. Busqué en Google sus propiedades y encontré que es rico en calcio, cromo, hierro, cobalto, cobre, fósforo, magnesio, manganeso, potasio y zinc. Y contiene vitamina A, C, B1, B2, B3, B5, B6 y una gran concentración de nutrientes, anti oxidantes y fibra. Le gana por mucho a la moringa de Fidel”.

Su mamá es diabética, “por eso no puede ni olerlo, porque le sube el azúcar, pero yo estoy sano y cada cierto tiempo paso por aquí y me zumbo un par de vasos, luego sigo mi camino, pero al rato vuelvo y tomo más, es como si la guarapera tuviera un imán que me hala”, dice con regocijo Pipa.

Para obtener este sabroso jugo extraído de la caña de azúcar, se debe disponer de una potente máquina trituradora, aunque su funcionamiento es sencillo, simplemente se deben presionar las cañas una y otra vez hasta dejarla en el bagazo. Según los nutricionistas un vaso de esta savia azucarada contiene unas 180 calorías y un alto por ciento de fibra dietética. Y a falta de carne…

En este establecimiento de cuentapropistas se respetan las normas higiénicas orientadas por las autoridades de Salud. Hay hipoclorito, el distanciamiento en la cola… En realidad, da gusto beber la bebida refrescante en la guarapera Los Hermanos.

“Mi abuela decía que donde hay azúcar hay alegría”, comenta de manera jocosa Peralta, retirado de la empresa Antillana de Acero, que espera en la cola con un jarro grande en la mano.

“Si te fijas bien, desde que abrieron la guarapera la gente en Jaimanitas anda más rápido, como si funcionaran con bujías nuevas. Van de una cola a otra con dinamismo, esperan sin chistar bajo el sol el tiempo que sea necesario hasta que les llegue el turno y están engordando. Eso se lo deben al guarapo”, dice Peralta como si estuvieran resueltos todos los problemas.

En cambio, Tito –un cuentapropista que tuvo que cerrar su pizzería por falta de harina– expone que el cubano se conforma con muy poco. Y están muy felices con el guarapo sin medir sus consecuencias, dice.

“Porque todo en exceso es malo. Está bien que te bebas un vaso, pero no esa cantidad. Verás muy pronto como crece en el pueblo el número de diabéticos, y obesos, porque la gente le ha ido arriba al guarapo con furia, como si fuera carne de res”.

“Es cierto que es refrescante y nutritivo, pero con medida. Aquí se cumplió el sueño de Canel. Ahora hace falta que venga por aquí y se tome unos vasos con su pueblo”, remata sin mucha esperanza Tito.