El puerco, animal bandera del pueblo

La carne de cerdo se persigue como oro en estos tiempos de pandemia, pero su precio y escasez no acompañan a las ganas y la necesidad del cubano
La carne de cerdo escasea en Cuba
 

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Su precio ha sido el referente de los tiempos. En el periodo especial tuvo su cifra récord y por estos días con la pandemia va rápidamente a su acecho. 

“La carne de puerco está perdida”, afirma Evaristo, jubilado del sector de comercio y responsable de hacer las compras en su casa. “Me enteré que los sábados están matando en Baracoa, bien temprano, y se acaba rápido. ¿Pero cómo llegar allí, sin transporte? Desde el año pasado se veía venir esta crisis del puerco, cuando aún no se sabía de la epidemia. Ahora el problema se ha multiplicado”, se queja Evaristo. “Encontrar puerco hoy se ha vuelto una quimera”. 

Julio, chofer de Panataxi, de Jaimanitas, ante la falta de puerco dice que la cuarentena se le va en la cola del pollo.

“Salgo temprano y me ubico en cualquier cola donde hay pollo. A veces alcanzo. Ayer, de casualidad, sin proponérmelo, compré carne de puerco. Estaba en la cola del pollo del mercado Flores y de pronto llegó una camioneta con dos hombres que se bajaron con un puerco descuartizado. Improvisaron una tarima y gritaron: ¡Arriba, puerco a 60 pesos! Y de la cola del pollo salió una avalancha. La gente no había formado la cola y ya el puerco estaba evaporado. Fuimos tambochas, lo desaparecimos. Salí con un costillar, los ocupantes de la camioneta recogieron los cheles y se marcharon con la misma rapidez que vinieron. Una escena preparada de antemano no hubiera quedado igual. De hambre en rapidez un récord Guinness”.

Jacinto, de La Lisa, cría un puerco en un corral en el patio de su casa. Cada vez que la soga lo aprieta piensa en matarlo. Vender la carne. Buscarse un dinero. Pero desiste. 

“Le puse Asdrúbal, por el hombre que me lo vendió. Sigue vivo en el corral y no sabe que está vendido ya, completo”, Jacinto le echa comida y agua al puerco mientras explica su plan: “Cuando lo mate voy a apartar un pernil para la casa y voy a vender lo demás. El otro pernil lo quiere Juvencio. Adelaida pretende el lomo y el cogote Luis, y las paletas Belarmino. Lázaro el cartero dice que la cabeza es de él, junto con las patas y las vísceras. Yo miro a Asdrúbal comiendo a placer y me acuerdo de todos ellos, esperando a que la soga me apriete y le pase el cuchillo, para darse un banquete. A veces Asdrúbal me mira y parece que lo sabe, que al final voy a matarlo. Tanta comida gratis no deber ser para nada bueno, dirá”. 

El suceso sobre puercos más famoso de los últimos días fue de Pruchi, un puerquito que una mujer criaba en el apartamento de un segundo piso, de un edificio en Marianao. De pronto el animal escapó del patio donde estaba encerrado, subió a una cama y saltó por la ventana al vacío.
La dueña se asomó rápido, miró al pasillo donde había caído el puerco y no lo halló. Bajó a la carrera, revisó el lugar de punta a cabo, y ni la sombra. 

“Fue como si se hubiera diseminado en el aire, nunca llegó a la tierra. Yo sospecho que el borracho de abajo, uno que fue pelotero, lo capturó. Regué la bola de que tenía síntomas de coronavirus, a ver si me lo entregaban, pero fue en vano. Esos borrachos no comen miedo”.

 

 

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