Discapacitado denuncia que no puede pagar precios de comedores comunitarios

Héctor Pérez asegura que solo puede acudir al comedor comunitario en días alternos, porque cuando suma lo que cuesta diario la comida para él, su madre y su hermana, son casi 70 pesos y no pueden tener ese gasto.
Discapacitado denuncia que no puede pagar precios de comedores comunitarios
 

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Como parte de la llamada Tarea Ordenamiento el régimen estableció un aumento salarial, el cual incluyó un incremento en las pensiones, pero a la par elevó los precios de productos y servicios, de ahí que dicho aumento haya significado muy poco, sobre todos para los pensionados, como en el caso de Héctor Pérez, un discapacitado que denuncia que no puede pagar precios de comedores comunitarios.

El caso de este cubano puede ser el de cualquiera de los casi dos millones de pensionados con que cuenta el país, los cuales apenas pueden cubrir sus gastos con el mísero dinero que reciben.

Según un artículo publicado este 8 de febrero por el estatal periódico Escambray, en la provincia de Sancti Spíritus al cierre del mes de enero a las 58 unidades de ese territorio vinculadas al Sistema de Atención a la Familia (SAF) apenas asistía el 69 por ciento de los censados.

La razón detrás de esto es el aumento considerable en los precios de las diferentes ofertas gastronómicas, aunque al respecto las autoridades del país han alegado que en el aumento de las pensiones estaba contemplado este tipo de gasto.

Héctor Pérez aseguró en conversación con Escambray que solo puede acudir al SAF en días alternos, y destacó que él vive con su mamá ya jubilada y una hermana enferma: "La chequera de mi madre es de unos 1 700 pesos y, aparte, tenemos una ayuda de 250, pero cuando sumo lo que cuesta diario la comida para tres, son casi 70 pesos y no podemos tener ese gasto".

Recordemos que como parte de las nuevas medidas económicas la propaganda del régimen insistió en que con el nuevo aumento salarial la vida de los cubanos iba a mejorar, pero como siempre, la realidad vuelve a superar a la ficción del castrismo, y cuenta de ello lo da la denuncia de Héctor Pérez, pero también el testimonio de Francisco González Vázquez.

"El consumo del mes subió a 700 y a veces 800 pesos —se lamenta Francisco —, pero mi chequera es de 1 528; tengo que comprar medicamentos, de vez en cuando, me gusta tomarme un helado y para todo no alcanza".

Este jubilado era asiduo a la unidad La Reforma, perteneciente al Sistema de Atención a la Familia en el municipio Trinidad, pero desde el inicio de la Tarea Ordenamiento dejó de asistir.

Para hacernos una idea de la magnitud de este problema, solo en Sancti Spíritus alrededor del 35 por ciento de los inscritos en el SAF se quedan en casa, pero esto es algo que está ocurriendo a lo largo y ancho del país, y muchas de estas personas carecen de amparo filiar, de los que se deduce que en estos momento su alimentación no está siendo la más adecuada, lo que sin dudas puede devenir en problemas de salud o en el agravamiento de estos.