Diasniurka denuncia acoso del régimen: No aguanto ni una multa más

La activista por los derechos humanos Diasniurka Salcedo emplazó a inspectoras estatales que irrumpieron en su hogar pretendiendo multarla, justificándose con la campaña contra la propagación de mosquitos
Inspectoras y activista Diasniurka Salcedo
 

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La activista por los derechos humanos Diasniurka Salcedo emplazó este lunes a inspectoras estatales que llegaron a su finca ubicada en Alquízar, provincia de Artemisa, pretendiendo multarla con la justificación de la lucha contra la propagación de mosquitos.

Salcedo denunció que las tres personas ataviadas con el uniforme de la campaña contra el mosquito Aedes aegypti, transmisor del zika, la chikungunya y el dengue, irrumpieron sin permiso en su propiedad para imponerle una sanción económica. Sin embargo, la opositora se resistió y les exigió que abandonaran su domicilio.

“Todo el que me conoce sabe que soy pacífica, pero ya esto es demasiado el abuso no salgo de una multa en otra”, explicó en su perfil de Facebook.

Según la activista, las funcionarias se aparecieron porque el régimen sabe que ella vive en una finca y trata de que todo “este limpio siempre”, pero “llovió y trataron de encontrar larvas [y estuvieron] horas y horas buscando”.

“La Seguridad del Estado se apoya en inspectores y demás instituciones para agobiarnos y estoy harta de este abuso, multas y multas sin poder trabajar la peluquería por COVID”, denunció Salcedo.

Explica que la irrupción de este lunes “rebasó mi paciencia, no pago una multa más”.

Además, publicó un pequeño video en el que se ve a tres inspectoras tratando de ponerle la sanción. “Lo de ustedes es poner multas”, critica Salcedo al tiempo que se niega a darles el carnet de identidad.

Entonces se escucha a una de las funcionarias decir: “pásala para Fiscalía”, por lo que es presumible que le abran un proceso por el impago.

La activista tampoco les dio su nombre, solicitado para informar a las autoridades judiciales del régimen: “Averígüenlo, que ustedes lo saben, el gobierno lo sabe y Fiscalía lo sabe. Averigüen el nombre y del portón ese para acá no me pasan más”.

En el post de Facebook, Diasniurka Salcedo compartió imágenes de un tramo intransitable en la carretera de la comunidad, donde se ven los baches llenos de agua, sin que la entidad estatal responsable los repare. Lo hizo para explicar una demanda que se le escucha decir en el video:

“Cuando arreglen el camino ese, (…) entonces vienen y me multan a mí. (…) que yo tengo que trabajar como una yegua para ganarme 4 kilos”.


Salcedo coordina y entrega donaciones de medicinas y comida a personas que lo necesitan en su comunidad, e incluso otros lugares más alejados. Además, es miembro de la Red Femenina de Cuba, que denuncia la violencia de género, y como periodista ciudadana colabora con ADN Cuba.

 

Bajo acoso constante del Estado

Por su activismo y el trabajo de reportera ciudadana, Diasniurka Salcedo ha sido detenida arbitrariamente y sometida a vigilancia constante por parte de la policía política del régimen. Ella misma ofreció una de las últimas evidencias de esto, cuando el viernes 4 de junio filmó una conversación que sostuvo con dos agentes que la acechaban cerca de su finca.

En un video compartido con nuestra redacción, se ve a la activista transitar por un camino de tierra hacia dos personas que están agachadas en una sombra. Cuando Salcedo se acerca y les pregunta qué hacen allí, uno de los individuos se levanta y le muestra un carnet, mientras dice que es de la Seguridad del Estado.

Ante la insistencia de la cubana, sobre el motivo de la presencia de los dos hombres, le dicen que se encuentran “trabajando”.

“Que yo sepa, en este camino, la única opositora que vive soy yo”, les replicó Diasniurka.

¿Ustedes se han puesto analizar la cantidad de campo que hay por sembrar, de tierra ociosa? ¿A ustedes no les da vergüenza, perder el tiempo?”, añadió la luchadora por los derechos humanos.

Los agentes de la policía política, entre balbuceos, trataban de interrumpir a la activista y musitaban que no los apenaba su misión, que no es otra que vigilar a una mujer que reparte ayudas a personas vulnerables desatendidas por el Estado y reclama por los derechos de todos, incluso los partidarios del régimen.

No hay alimentos, no hay medicinas… [Denuncio] con la verdad, sin ofender, sin ser violenta. Entonces es vergonzoso ver dos hombres, en plena mañana, hacer esto. Perdiendo su tiempo, 'trabajando', velando a una mujer, con tanto campo que hacer”, les dijo a los castristas.