Denuncian desvío de recursos en tienda cubana mientras pueblo hace cola
Una usuaria de Facebook expuso que en plena cola en la TRD de Placetas sacaron productos del almacén bajo pretextos o motivos de dudosa veracidad
La denunciante sospecha que el motivo de la extracción de productos es falso
 

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Las colas son una constante en Cuba hasta para adquirir lo más mínimo. La escasez y el desabastecimiento en la isla tienden al alza, acentuados por la crisis generada por la pandemia de coronavirus y la inercia de siempre de un régimen renuente a liberar las fuerzas productivas del país.

La situación agobia a los cubanos, la mayoría de los cuales ven transitar un día tras otro en colas que muchas veces no les permiten adquirir lo que necesitan. Si a ello se le suman las irregularidades existentes en las entidades comerciales estatales, el disgusto es mayor y sobrecoge al ánimo una sensación de agobio que no se expresa plenamente y a toda hora por temor a las sanciones y la represión del sistema.

Por suerte, existen las redes sociales, en las cuales los cubanos han hallado una vía de escape para efectuar denuncias públicas y mostrar las penurias de su amarga realidad

A ellas acudió la usuaria identificada como Yaquelín Abreu para denunciar la larga espera que el pueblo de Placetas, en la central provincia de Villa Clara, tuvo que afrontar frente a la tienda Los Laureles para comprar productos como champú, gel de baño y cremas, mientras por el área del almacén sacaban mercancía para “supuestamente para repartir en los consejos populares”.

Con su duda sobre la veracidad del motivo del retiro de mercancía, Abreu insinuó que en la cola varios pensaron estar asistiendo a un desvío de recursos para favorecer a unos pocos compradores, algo muy frecuente en Cuba, haya más o menos escasez, con coronavirus o sin él.

La sospecha fue motivo suficiente para ella exponer el caso, pues en definitiva, los formados en la cola eran de consejos populares a los que no han llevado los productos que querían adquirir.

A juzgar por los comentarios en el post de Abreu, escenas similares son frecuentes en Placetas, donde muchos prefieren quedarse haciendo cola aunque les digan en la tienda que no sacarán nada, ya que luego sacan artículos a la venta sin avisar y siempre compran “los mismos”, en detrimento de aquellos que trabajan y no pueden pasarse el día entero en una fila para ver qué pueden comprar.

En tiempos de coronavirus y los consecuentes llamados al distanciamiento social, las colas no han dejado de ser una constante en Cuba. El presidente designado del país, Miguel Díaz-Canel, anunció que distribuirían los productos en los consejos populares para evitar grandes aglomeraciones en las tiendas principales, algo que en ningún momento de la contingencia sanitaria ha funcionado.

Las colas siguen, y la insatisfacción y el disgusto del pueblo también.