De la limonada al ordenamiento monetario: un 2020 nefasto para Miguel Díaz-Canel

Desde crisis económicas hasta bromas en redes sociales, este 2020 una tempestad cayó sobre la cabeza del presidente designado, quien se lo ha pasado tratando de calafatear el barco destartalado del castrismo.
Junto al Lord Sith del Castrismo
 

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El 2020 no ha sido fácil para Miguel Díaz-Canel. Desde crisis económicas hasta bromas en redes sociales, una tempestad cayó sobre la cabeza del presidente designado, quien se lo ha pasado tratando de calafatear el barco destartalado del castrismo.

Mientras Raúl Castro descansa en su mansión de aristócrata comunista, quién sabe si en La Habana, donde debe estar el jefe supremo de la finca, o en Santiago de Cuba, donde lo colocan casi siempre las habladurías populares, el sufrido “Diazca” da la cara al público.

Ese rostro suyo tan inexpresivo, tan de cuadro del Partido, revolucionariamente aburrido y misterioso, carga con todas las culpas, las ofensas y la sorda antipatía del pueblo cubano, que ve en él el origen de todos los males.

Los pueblos suelen ser injustos. El “Diazca” no tiene la culpa de que la economía vaya mal, los hospitales no tengan medicamentos y las escuelas, además de sucias y descalabradas, carezcan de lápices, libretas y pupitres. Durante 60 laboriosos años, el Comandante y su hermano menor hicieron todo lo posible por llegar a donde estamos. El “Diazca” sólo ha recogida los frutos de la dirección histórica de la Revolución.

¿Qué pasará por la cabeza de Miguel Díaz-Canel en las noches, cuando nadie le exige cumplir con la pantomima de su oficio presidencial? Puede que, en las profundidades de su pensamiento, acaricie la idea de convertirse un día en dueño de su propio destino, libre de la correa que lo ata a Raúl Castro.

O tal vez tema por su futuro y el de su familia cuando muera el Soberano y comience la pugna intestina entre los jefecillos de segunda por el trono vacío. No sería la primera vez que un cortesano pierda la cabeza en algún peldaño de la escalera que conduce al poder.

Nadie lo sabe con certeza, porque ese conocimiento nos ha sido vedado. ¿Qué sabemos, entonces? Apenas lo que exteriorizan lengua y rostro que, en este caso, revelan una personalidad insípida, incapaz de salirse un centímetro de la corrección política, que sigue fielmente el guion del Altísimo, un hombre mediocre.

Las cosas comenzaron mal para “Diazca” con las detenciones de José Daniel Ferrer y Luis Manuel Otero Alcántara, por su actividad disidente, que terminaron en sendas liberaciones. La forma abrupta y desproporcionada con que el Gobierno trató a dos opositores pacíficos revela la torpeza de sus dirigentes y la fragilidad de su poder.

¿De veras fue necesario avasallar a dos individuos indefensos con todo el poder del Estado? Muy mal deben andar las cosas allá arriba si dos ciudadanos cualesquiera los atemorizan a ese punto. Algo parecido puede decirse de la protesta protagonizada por el Movimiento San Isidro, que mereció una respuesta similar. Hay gente atemorizada en las alturas.

Por supuesto, quien decide cómo hacer esas cosas no es Díaz-Canel, pero adivinen quién puso la cara y mereció los reproches de muchos cubanos.

La crisis económica agudizada por el coronavirus ha dejado a Cuba al borde de otro periodo especial. Desaparecieron las inversiones, Donald Trump recrudeció su “implacable política de acoso imperialista” y los acreedores internacionales exigieron a Cuba pagar sus deudas. Todo esto provoca animadversión entre los cubanos y no hay nada que tema más una élite corrupta y débil que el fantasma de la revuelta popular.


Pero, en general, “Diazca” pasó la prueba; termina el 2020 y Raúl Castro no lo ha despedido. Eso sí, en redes sociales todo ha sido diferentes. ¡Cómo se burla el cubano de Miguel Díaz-Canel en Facebook, Twitter e Instagram!

Hagamos un recuento de las ocurrencias más sonadas del presidente designado en redes sociales; algo así como el “top 5” de sus meteduras de pata.

Sin duda, la joya de la corona fue su famosa frase “la limonada es la base de todo. Cuántos memes y videos salieron a la luz pública luego de que al presidente se le ocurriera la desafortunada expresión, en un encuentro con otros jefecillos del castrismo.

También, aquella ocasión en que se puso a garabatear frente a las cámaras, durante una Mesa Redonda, con la mirada obsequiosa de Randy Alonso clavada en el garabato. La verdad es que nadie debió prestar atención al dibujo…, pero el cubano tiene vista de águila para cualquier cosa que sirva de burla.

Rápidamente llegaron las ciberclarias, los intelectuales orgánicos y la prensa oficialista a defender a su presidente. Nade que asombre: para eso les pagan.

Acomplejado por las burlas y sin tener solución para los problemas económicos, “Diazca” fue en busca de consejo al Sagrado Seboruco donde descansa el Comandante. Una foto del oficialista Granma lo mostró en actitud esotérico, como peregrino musulmán que contempla por primera vez el peñasco de La Meca y siente la Divina Presencia.

Esa foto quedará en los anales de la cursilería castrista. Y también de la risa. Porque fue la misma cosa hacerse pública la foto y llover un montón de burlas, memes y “videos contrarrevolucionarios que denigraban a la Revolución”.

Para terminar el año por todo lo alto, y no olvidar quién manda realmente en Cuba, el amigo “Diazca” —uno termina tomándole cariño de tantas cosas malas que le pasaron— apareció en la televisión junto a la momia viviente, en una pose tan recia y cuadrada que pareció, por unos segundos, ser un robot en vez de un humano.

Faltó decir que esa aparición fue para anunciar el reordenamiento monetario, tema grave y de mucho cuidado que dará dolores de cabeza al presidente el año próximo. La diosa Fortuna, la deidad del azar y lo imprevisible, le tiene poco cariño al camarada “Diazca”.

Otras aventuras marcaron la vida de Miguel, el Apesadumbrado, este 2020, pero no vale mencionarlas todas. Su esposa, Lis Cuesta, probablemente ha merecido tantas chanzas como su compañero, pero ya eso es tema para otra historia.

Durante este fin de año, lo mejor que podrían hacer ambos es encomendarse a la Virgen de la Caridad del Cobre, sabia patrona, para que en 2021 la suerte les sonría, porque lo que ha sido este 2020… mejor ni hablar de eso.